Producciones de Danza BC-Bu, es una empresa dedicada a la gestión de recursos relacionados con la Danza y que abarcan diversos ámbitos de la misma: Producción y coreografía, formación y ocio.


Entender la danza y el espacio que ocupa en la sociedad moderna no es desde nuestro punto de vista la visión y acciones de un solo conjunto, por ello no dudamos en relacionarnos nacional e internacionalmente con aquellos que como nosotros pretenden focos diferentes y diversos de actuación primando la labor del conjunto de profesionales que los logros alcanzados por individuos aislados.


La posibilidad de ofertar un trabajo digno para cualquier bailarín, así como la creatividad y fomento de la coreografía dentro del marco comunitario con alternativas a creadores de cualquier parte del mundo que deseen utilizar los recursos generados por esta empresa son los retos y compromisos que conforman nuestras acciones.


Nuestra última producción “LOS GIRASOLES ROTOS” de Sabine Dahrendorf, con música original de Josep Sanou dice mucho de nosotros, dice mucho más: poesía, pintura, video, circo, teatro y danza. Un lujo que puedes verlo aquí.

"Ballet Contemporáneo de Burgos era la encargada de inaugurar de forma sobresaliente sobre el escenario las representaciones. Lo hizo con Los girasoles rotos, una delicada propuesta que sabe encontrar el equilibrio entre sus lenguajes, danza, circo y teatro. El peso de la escenografía, un gran libro abierto, adquiere vuelo en las coreografías de los cuatro bailarines y la trapecista, mientras un conmovedor Javier Semprún hace que las palabras de León Felipe se lancen como dardos hacia las estrellas".


Revista ARTEZ, octubre 2010. Gala de inauguración Feria de Teatro de Castilla y León. Ciudad Rodrigo (Salamanca)



 

La compañía en el vídeo promocional de la Capitalidad Europea de la Cultura Burgos 2016.




EQUIPO HUMANO





Alberto Estébanez Rodríguez

Director y Coreógrafo del Ballet Contemporáneo de Burgos. Premio “MORETTI” de Castilla y León






Carlota de Luís Mazagatos

Codirectora de la Cía. de danza Ballet Contemporáneo de Burgos S.L. , coreógrafa y bailarina.


    




Sara Sáiz Oyarbide

Codirectora de la Cía. de danza Ballet Contemporáneo de Burgos S.L., coreógrafa y bailarina.




email: ciudaddeladanza@me.com  

web: www.ciudaddeladanza.com  

Tlf:  605 25 74 70 / 947 21 65 22





BC-Bu Sl Producciones de Danza

Ballet Contemporáneo de Burgos Sl


Plaza Pedro Maldonado s/n

Junto al Laboratorio Municipal

09006 Burgos




 


Azotea del edificio “Ciudaddeladanza”, nuestra sede.

Abajo nuestro “slogan” en la fachada.

Ballet Contemporáneo de

Burgos



Nuestro tema


Apuntes sobre la danza actual


Artículo de Alberto Estébanez Rodríguez
Director del Certamen Internacional de Coreografía Burgos - New York

La Danza, hoy


La Danza, hoy


“Nuestra danza no ha de ser bella para todos, las emociones por las que bailamos, a veces, tampoco lo son”.

“NUBLOS”, 1985. Mi primera coreografía.


Hoy, ayer, mañana, siempre, nunca. ¿Cómo exponer una realidad actual para un arte que siempre ha escapado del tiempo? Si me remonto a los 80, veo que mi situación profesional no ha cambiado mucho, pero tampoco la de mis compañeros. En estos 30 años, he asistido a evolución, involución, revolución. La Danza, concluyo, me parece que siempre estará a un paso por delante; en las épocas buenas su estatus se magnifica y expande; en las malas, se renueva y se fortalece, se auto regenera.
A veces hasta dudo de que sea bueno protegerla, de hecho, sus mejores momentos han surgido paralelos a complejas crisis sociales, guerras, holocaustos.
La danza necesita transformarse a la par que la sociedad, no se entiende una danza que esté aislada de la realidad en la que se vive, en su propia destrucción está precisamente su nacimiento. Esto ha sucedido una y otra vez; como dije, siempre por delante nuestro.

¿Pero qué hay detrás del individuo creador y del practicante? La necesidad de crear es innata al ser humano, nuestro don más complejo, la imaginación, necesita expresarse. Sería imposible desvestirnos de ese talento, estamos abocados a la imperiosa necesidad de crear y de expresar lo creado. Desde siempre la danza y nosotros, somos vínculos de un contrato de por vida.
¿Y la sociedad actual? Remontémonos a siglos atrás, cuando la danza estaba en la calle, en los patios y corrales, cuando el pueblo la practicaba libremente y era parte vital de sus acontecimientos extraordinarios y cotidianos, a antes de ser relegada en los palacios y “protegida” por la nobleza.
Volvamos al presente, un siglo que se comunica en “paquetes de bits”, con una información que se traslada al instante por todo nuestro planeta, y en donde la danza puede canalizar su máxima expresión: “la imagen y el movimiento”. Al otro lado, miles, millones de receptores que modifican y hacen suya esa idea o concepto, una inmensa locura que practica y experimenta con las sensaciones percibidas.
¿Estamos ante un “Big-Bang” de la danza, del movimiento? Esta es mi duda; en los siglos pasados, la danza, no tuvo esa capacidad de retroalimentarse a cada instante, sus cambios eran fruto de realidades sociales.


¿Cambiar una realidad social, por una virtual? ¿A dónde nos conduce? Somos testigos de una realidad que nos presenta una danza muy cercana inexorablemente unida a su creador, la figura del bailarín parece deteriorase hasta convertirse en un mero “peón”, la idea, el concepto, la exposición, priman más que la ejecución. Por otra parte la danza como fenómeno de comunicación y ocio nos llega envuelta en diseños publicitarios y “reality shows”, pero es que también con una amalgama de artes que van desde la arquitectura hasta lo cibernético, sin olvidar a las de antaño: teatro, circo, magia, canto, pintura, etc.


¿Pero existe hoy la danza? Para aquellos que la definen como: “una serie movimientos corporales rítmicos que siguen un patrón, acompañados generalmente con música y que sirve como forma de comunicación o expresión”, está claro que sí. De hecho la palabra comunicación y expresión son mas que nunca la realidad actual de este arte. La ambigüedad en esta antigua definición es un mero ejemplo de su capacidad para mutar y ser accesible al día de hoy.


El día a día. Crisis, subvenciones, residencias artísticas, producciones, industrias culturales…
Son los términos con los que actualmente convivimos bailarines y coreógrafos, acuñados en una época diferente y que buscan su lugar en un momento delicado e inadecuado.
Seguro que podrán desaparecer compañías, también coreógrafos y bailarines, pero también es verdad que desaparecen empresas y trabajadores. ¿No era la danza una expresión del momento actual?. ¿Es que a ella no le tienen que afectar?. ¿Es que necesita más protección, pongo por ejemplo, que la industria del calzado?
Es seguro que de todo este panorama, para muchos desalentador, la Danza saldrá fortalecida, aquellos que lo superen se encontraran en un nuevo escenario. Hay un público expectante que espera y que en nada se parece al público que tuvimos, la exposición de nuestro arte también cambiará, el espectador del S. XXI necesita diferenciarse, igual que lo hará nuestra danza, ya se apuntan maneras.
Todavía me acuerdo de cuan costoso era difundir un recién creado espectáculo. Publicidad en prensa, revistas, televisión “para aquellos que podían permitírselo”, distribuidoras, managers, agencias de contratación …
Hoy, un creador cuelga su idea, su espectáculo, lo hace llegar a las comunidades interesadas a través de su “Twiter o Facebook”, y resultado: un cuantioso ahorro para la compañía y una más que efectiva publicidad del evento.
Todo no son malas noticias.


¿Y nosotros? Para mí, la palabra nosotros, ha cambiado.
En los principios del Certamen Internacional de Coreografía Burgos- New York, que dirijo, y que ahora deseo poner como ejemplo, me jactaba de que para este certamen era imprescindible la estrecha relación entre el creador que venía a competir y la personalidad del concurso, es decir lo que podríamos llamar “la línea de la competición”, referente a un estilo determinado y un concepto determinado.
Bien, tras múltiples cambios en los apartados de solos, dúos, danza contemporánea, danza moderna, nuevas tendencias, y una vez escuchadas las múltiples personalidades que cada uno esgrimía para poner nombre a “la danza de los nombres”, ya que el premio para “solos” debía ser diferente que para “dúos” y a la vez distinto para grupos o “nuevas tendencias”, en resumen un “caos”, opté por desentenderme y aferrarme a la idea principal “que la coreografía es un arte y éste no excluye a nadie”.
Actualmente hay propuestas de todo tipo y premios de diferente cuantía.
“Nosotros” ha cambiado; es hasta peligroso lo de “nosotros”, es decir, “de aquellos que no se entienden”. Actualmente sigo manteniendo una estrecha relación con el creador que arriesga en la competición, pero cada vez mantengo más relación con el público y contrasto las percepciones de unos y otros. Es muy sugerente el proceso, en los primeros años un inmenso público se decanta por la plasticidad y la efectividad del movimiento puro, digamos la belleza de la imagen y la potencia de su movimiento; con el tiempo la sutileza de la composición coreográfica, la percepción en los detalles, la composición misma de la obra van quedando por encima del lenguaje utilizado. Esto sucede incluso en la competición de Hip-Hop, primando las preferencias del público hacia aquellas innovaciones dentro del lenguaje urbano. En la danza vertical, sin embargo, siguen primando los factores puramente estéticos. Lo que no cabe duda, es de que “nosotros” está cambiando, debemos incluir de manera auténtica, al espectador junto a “nosotros”.


Educar.- Llevamos educando para la danza media vida, talleres de composición para jóvenes en institutos, exhibiciones de ballet para niños con el afán de crear nuevos “Nureyev”, espectáculos infantiles de danza en donde los niños con ojos boquiabiertos ven una escena teatral en donde la danza es la criatura mágica, en definitiva experiencias comunes con estilos diferentes.
¿La danza necesita educar? ¿Desde cuando el arte más primigenio del ser humano, latente genéticamente en cada uno de nosotros, vital para repudiar nuestro estrés, liberador de pasiones, foco de nuestro erotismo, necesita convertirse en fenómeno de masas?
¿Es lo que perseguimos con lo de educar para la danza, captación de nuevos públicos, difundir y potenciar el arte de la danza?
En definitiva, ¡acercar lo que ya es nuestro de por vida!


El bailarín dormido. Otra cosa es que el bailarín que cada uno lleva dentro, necesite abrirse, encontrar una similitud con el profesional reconocido, sumarse a una experiencia que le es negada, desarrollar los criterios válidos para una percepción exacta del arte que le permitan asumir su tiempo y su espacio.
Hay un bailarín/na, dormido en cada uno de nosotros, me consta, doy muchas clases y con el tiempo he aprendido a respetar los inoportunos criterios por parte de asistentes no profesionales, siempre mostramos nuestra realidad y muchas veces alejada del instante mágico en que pudimos enamorar y sin embargo lo trocamos por desconcierto.
Aprendí danza muy tarde, y tengo muy presente mis sensaciones, cuando empecé, pensaba que era único y me movía una afán loco por investigar y definirme. Procuro que cada día y en cada clase que imparto no pierda ese referente, tengo claro que es lo único que me enlaza con el individuo que asiste a mi mundo por primera vez.
Si en vez de planes para captación de nuevos públicos, (lo de nuevos me parece insultante), hiciéramos planes para reactivar el bailarín que llevamos dentro, tal vez los resultados serían diferentes. ¿Por que ese ansia de mostrar nuestra realidad, en vez de asumir con nuestra perspectiva y sapiencia las carencias del ser humano para acercarse a la danza?


Concluyo que la danza ya se muestra así misma y es captada de múltiples maneras, diferentes en cada entorno social; jamás será asumida como un partido de futbol y no debe serlo, un partido de futbol o de lo que sea, libera sensaciones necesarias para nosotros, como ayer lo fue el circo romano, en definitiva, una necesidad de líderes. La danza sin embargo, es una necesidad emocional que nace de dentro de nosotros y no necesita materializarse ni proyectarse hacia el exterior, nos colma desde dentro como cuando de pequeños mamá nos cantaba al dormir.
De lo bueno y de lo malo. Depende a quien preguntes hallarás la respuesta. Nadie se moja y todos quieren quedar bien. Un ejemplo.
¿Qué opinas de “fama”? Si preguntas a la familia de turno, hay muchas, te dirá lo bien que se mueven los “chiquillos” el esfuerzo que hacen y sobre sus mejoras.
Si preguntas a la bailarina de 14 años que lleva practicando desde los 8, te dirá mil pestes, pero si tiene una amiga/o que concursa, todo cambia, y la respuesta será que es una oportunidad.
Si preguntas a un coreógrafo profesional, podrá decirte que son puntuales puestas de escena aderezadas con un glamour emocional.
Si preguntas a mi mamá, que ya tiene más de ochenta, te dirá por qué no estás tú dentro.
En conclusión, mil verdades y mentiras, acertadas y erróneas, sujetas al momento en que vivimos pero que solo buscan estar presente formando parte de nuestras vidas, al igual que una marca determinada de ropa, por ejemplo.
Lo cierto es que lo de “fama”, ha sabido llenar un hueco en ese planteamiento que citaba anteriormente, despertar el bailarín dormido, y han sabido canalizar unas emociones reales, que ya existían, en una necesidad que no estaba saciada.
Es un buen ejemplo de que la danza puede abrirse paso de múltiples formas, espacios y momentos, además de esa adaptación innata que posee de estar presente en cualquier sociedad.


Volviendo a “nosotros” ¿quiénes somos para juzgarlo?
Libertad, por favor. Bueno este es otro cantar, hace pocos días, Alberto Velasco, un compañero, actor de teatro, de mi comunidad, nos enviaba este mensaje:


“Hola compañeros. Muchas gracias por el apoyo que me estáis dando en este difícil momento, lleno de tristeza y decepción. A pesar de todo, Mademoiselle Monarquía se representará en el teatro de la Cistérniga, el día 17 de Abril domingo, a las 19:00h escapando de la Censura totalitaria del susodicho regidor de la capital. Si os apetece venir, me encantaría sentiros en el grito de libertad que sonará mas fuerte que nunca”.


Omitiendo los detalles, ahora irrelevantes, me parece increíble que a estas alturas, un actor quiera renovar el grito de libertad, acallado por las décadas de plácida convivencia con “Papá Estado”.
Llevamos muchos años creando nuestro arte bajo los mandamientos de aquellos que nos subvencionan, procurando no herir en exceso a aquellos que te pagan por crear, burlando una censura con apariencias liberales, pero que sujetan al artista en la impronta frase: ¡El que paga manda!
Así han sido nuestros últimos años de creación, me atrevería a decir en todos los niveles escénicos. ¿Qué esperábamos? Ahora en esta crisis totalitaria puede que la “danza dormida”, aquella de la “The Green Table” de Kurt Joss, el “Café Müller” de Pina, o las visiones de Serge Lifar, puedan cobrar vida nuevamente una vez que “papá estado” nos de la espalda.
Alberto Velasco, es un actor oportuno en un momento equivocado. Ni siquiera es un ejemplo, es simplemente la obviedad de que todo se repite y nada es inventado.


Lo dije al principio, la grandeza de la danza reside en su propia destrucción y en la capacidad de regenerarse en cada individuo y en cada sociedad. Asistiremos a cambios en los planteamientos de los creadores, estoy convencido. Viviremos retos escénicos lejos del amparo político, surgirán nuevos “Diaghilev” y nuevas formas de mecenazgo algunas ahora imposible de creer pero que generaran un arte más vivo y realista. Asistiremos al final de una generación de artistas en crisis, y que ahora gracias a otra crisis, la danza volverá renacida como el “Ave Fénix”.
Como un torrente imparable las nuevas generaciones, tal vez, libres de los yugos de antaño nos ofrecerán un arte más creativo y en consonancia con las innovaciones tecnológicas; los artistas nacidos al amparo del “Google” acostumbrados a compartir por herencia propia, diseñaran espectáculos masivos en donde el espectador será fundamental para sus creaciones; el diseño por ordenador permitirá que millones de usuarios plasmen sus ideas en las nuevas producciones, los creativos, los compositores, los publicistas y los artistas gráficos del 3D verán en esta nueva danza un extenso campo en donde confluir con ingenieros, arquitectos, iluminadores, poetas, médicos, instructores, militares, deportistas, en definitiva toda una sociedad que camina junta hacia la creación y concepción del arte, tal vez más auténtico que nunca.


Aún así, la danza, seguirá siendo lo que siempre ha sido, un continuo cambio de peso sujeto a la imaginación humana y que ahora a la velocidad de internet supera con creces nuestras expectativas. La crítica profesional se verá eclipsada por una crítica personal derrimida en cada espectador, los grupos y subgrupos se dividirán en preferencias y subpreferencias, la necesidad del ser humano de formar parte del concepto escénico se verá plasmada en estos nuevos escalafones de espectadores que a su vez definirán la concepción creadora del artista.
No es una evolución, es retornar, volver al principio, sencillamente satisfacer una necesidad dormida, estar cerca de nosotros. Han sido años y años de alejamiento, de vivirla como algo especial, de adaptarla a una realidad creada de manera científica en desacuerdo con su naturaleza imprevisible. Nació de nosotros y vuelve a nosotros.
Ella irá siempre por delante, por una vez, solo por una vez me gustaría fuéramos a la par.

Alberto Estébanez Rodríguez

Director del Certamen Internacional de Coreografía Burgos - New York