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Una creación del Ballet Contemporáneo de Burgos en coproducción con el IMC de Burgos, la Fundación Siglo para las Artes en Castilla y León y la colaboración del LAVA, Laboratorio de las Artes de Valladolid.

"PIELESCALLAR" es una producción multidisciplinar de Alberto Estébanez que aúna danza, poesía, dramaturgia y música. Estébanez ha creado la coreografía de danza a partir de los textos de Sara R. Gallardo (poesía), apoyado por la dirección teatral de Cándido de Castro (dramaturgia). Elisa Sanz (escenografía y figurinista) y Samuel Peñas (vídeo y música) completan el grupo de trabajo; ellos se ocupan del equilibrio para crear una obra total."

La persona que danza se encierra, de algún modo, en una duración que ella engendra, en una duración (…) hecha de nada que pueda durar", dice Paul Valéry. El calor, quizá, el sexo, el contacto piel y piel, puede ser para el protagonista la única forma de expresión verdadera, lo único real. Pero toda piel tiene memoria y en su desnudez, en su fragilidad, la ausencia permanece. Cuando él finalmente desiste, se abandona a la embriaguez, que le atribuye una nueva conciencia. Ella, la mujer y su ausencia, ha sido solo un fantasma, pero adquiere corporeidad para existir, para reivindicar su existencia como individuo y como mujer. Nada nos salva, nada nos acerca a los demás, porque somos abismos o animales, pero, no obstante, no tenemos más remedio que amar.

"Lo más profundo es la piel". Paul Valéry

EQUIPO ARTÍSTICO DE PIELESCALLAR

Actor: Cándido de Castro
Actriz y bailarina: Emilia Jovanovic
Bailarinas: Sara Saiz Leticia Bernardo Alejandra Miñón Paula Páramo
Coreografía: Alberto Estébanez Rodríguez
Vestuario: Elisa Sanz
Iluminación y Sonido: Jose Antonio Tirado (Pachi)

DIRECTOR - PRODUCTOR: Alberto Estébanez

Video trailer Compañía

Video trailer oficial

Crítica de prensa Rosa Sanz ABC

ICAL
Ballet contemporáneo de Burgos.
Alberto Estébanez acaba de estrenar en el Teatro Principal de Burgos su última creación, «Pielescallar», con textos de Sara R. Gallardo, dramaturgia de Cándido de Castro (fundador y director de Achiperre Teatro), escenografía y vestuario de Elisa Sanz (último Premio Max a la mejor figurinista), música y videoproyecciones de Samuel Peñas e interpretación actoral de Cándido de Castro y dancística de Emilia Javanovic (ex bailarina de la Compañía Nacional de Danza), Sara Saiz, Leticia Bernardo, Alejandra Miñón y Paula Páramo (Ballet Contemporáneo de Burgos). Y digo creación por el carácter proteico de esta producción, en la que se entreveran sin solución de continuidad danza, poesía, música e imágenes desde una pluralidad de lenguajes (verso libre, rap, danza contemporánea, hip-hop).

El resultado global es dispar desde el punto de vista de la dosificación de tensiones/distensiones, cuestión en absoluto relevante desde la hermenéutica contemporánea, que prescinde de toda visión del objeto artístico como una unidad estructural, y por tanto no considera ni tiempo, ni espacio, ni acciones según un principio de sucesión y causalidad. Lo que más interesante me parece de esta producción es haber logrado articular esos diferentes códigos centrándose en el ritmo, su principio unificador-configurador. Éste consigue una asombrosa simbiosis que mantiene al espectador embelesado durante buena parte de la función, tanto en los momentos «actuados» (narrados, bailados, ilustrados), como en aquellos otros en los que sólo existe en forma de respiración, percusión corporal, latido o incluso silencio.

Especial potencia alcanza cuando los tres registros (lingüísticos, kinésicos y musicales) se producen de forma «homofónica», como en «Sí, casi, casa, tú, silencio», cuando los ritmos percutidos acompañan el magnetismo de los troqueos (sí-i, cá-si, cá.sa, tú-si, lén-cio), mimados a su vez por las bailarinas. Aparentemente en tempos distintos del lenguaje y la música-kínesis discurre la escena de la paródica «deconstrucción del lenguaje» («¡Defunción del sujeto y del predicado: el amor ha muerto!»), subrayada además por la disociación entre prosodia –jubilosa y festiva– y la semántica del enunciado. El ritmo poético ocupa gran parte de la obra construyendo distintos espacios emocionales que cada arte expresa con sus propios recursos.

Semejante densidad conceptual es sostenida por el excelente trabajo de los intérpretes: la calidez y los matices vocales de Castro; el lirismo y la delicadeza de Javanovic y la versatilidad del grupo de bailarinas, con momentos especialmente brillantes como la escena del muro.

Crítica de prensa. Nieves Mateo. Artezblai

ARTEZBLAI
Crítica del estreno por Nieves Mateo
El lenguaje del cuerpo puede ser más honesto que el lenguaje de la palabra. Las palabras se vacían de significado, se pervierten, expresan lo contrario o manipulan hechos y situaciones volviendo del revés la realidad. Realidad, por otra parte, cuando menos, subjetiva. Cuando enmudecen las palabras, el cuerpo habla y la piel nos conduce a lo ajeno, al otro. En Pielescallar del Ballet Contemporáneo de Burgos se establece un diálogo entre la palabra poética y la danza para transmitir la dificultad de la comunicación y empatía entre una pareja. La historia comienza con la ruptura y el alejamiento, con la pérdida inasumida, con la soledad. Se despliegan las estrategias de evocación, de rememoranza, de habitar los perfiles, palmo a palmo, inasibles, de la soledad. La ausencia de la persona amada ha dejado huellas en la piel, en las almas. Luego vendrá la culpa, el daño, el conflicto y el dolor. Somos animales heridos. Ballet Contemporáneo de Burgos Alberto Estébanez arriesga en este estreno absoluto, celebrado en el Teatro Principal de Burgos, el 30 de noviembre y 1 de diciembre, toda su artillería y bagaje artístico. Despliega su ambición creativa en este espectáculo multidisciplinar elaborado en equipo y cargado de algunas imágenes potentes y emociones que llegan al espectador. Arriesga al abordar con actitud heterodoxa la experiencia del viaje del movimiento hecho poesía. El peso inicial de la palabra poética va abriendo paso a la danza en una suerte de pirueta por la que la poesía verbal que ha funcionado como detonante inspirador del tema de la obra es ahora cruel reflejo de su inutilidad. La poesía de la berciana Sara R. Gallardo se fusiona con la música de Samuel Peñas en un espacio escénico ideado por la siempre eficaz Elisa Sanz, autora también del vestuario. El actor protagonista del viaje de la palabra poética encarnada es Cándido de Castro acompañado por la estupenda bailarina solista Emilia Javanovic que interpreta a la mujer ausente y amada. Estamos ante una obra construida con los fragmentos o escenas de un puzzle que el espectador va a ir asimilando sensorialmente en un discurso dramatúrgico muy libre que progresará de lo íntimo y personal a espacios más abiertos y públicos como la calle del final. Al principio oímos un latido de corazón mientras una lámpara de folios en blanco alza el vuelo; en el extremo de la escena, otro espacio a ras de suelo está cubierto de un manto de hojas de papel. Bajo la lámpara, un cuerpo de mujer se enreda en el cuerpo de un hombre que medita acerca de su inicial desprecio por el amor. La mujer atrapada en un contacto que se revela imposible inicia su propio destino. Destacará Emilia Javanovic en su interpretación de un magnífico solo en el que sobre ella se proyectan las palabras que significan partes del cuerpo. Ballet Contemporáneo de Burgos. La obra combina la creación coréutica que inspira una bailarina de la experiencia de Javanovic con piezas del estilo dancístico del Ballet Contemporáneo de Burgos, madurado y maridado con el hip-hop, con las intérpretes Sara Sáiz Oyarbide, Leticia Bernardo, Alejandra Miñón y Paula Páramo. Destaca el cierre de la obra en una escena que conecta con una realidad más abierta y reconocible, con un lenguaje de la calle como es el rap; bailan el rap El idioma de los dioses, de Nach. La autora de los poemas Sara R. Gallardo tiene 24 años y editó su primer poemario Epidermia en 2011. Alberto Estébanez se enamoró de su poesía airada y le propuso iniciar esta aventura en la que la poeta puso como condición el respeto a su obra. El actor Cándido de Castro interpreta desde la pasión una palabra poética descarnada y sin adornos; tal vez los versos me inspiren algo más de mesura y menos fogosidad, en ocasiones. La única objeción que pondría es el volumen del audio. Este es un espectáculo multidisciplinar que combina el sonido directo con el grabado. El sonido proyectado en la interpretación de los textos poéticos en directo (con amplificación microfónica), la música, y la fusión de ambos, marcaban una presencia excesiva. Será un reto ajustar la medida del sonido en consonancia con el desarrollo de la obra, escuchando todos los tonos y matices que destila; desde el susurro y el silencio, al tono sombrío y el grito de desesperación. Piel es callar.

Gerardo Sanz, su fotografía y nuestro espectáculos

Como siempre Gerardo saca lo mas impactante de cada espectáculo. En “pielescallar” fue muy especial, había tanto que contar y decir que no encontrábamos esa imagen que resumiera el espectáculo. Se decanto por la imagen del cartel, y que nos dice: "dos mujeres hablan en su desnudez”.