CAMBIOS EN EL CUERPO DEL BAILARÍN



 DANZA DANCE DANSE DANS TANZ

Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, INBA  

Carolina Capdevilla, bailarina con la CND, México

CAMBIOS EN EL CUERPO DEL BAILARÍN

 

POR DRA. SOLEDAD ECHEGOYEN MONROY

Médico especialista en Medicina del Deporte, y Maestra de Danza Española en la Escuela Nacional de Danza "Nellie y Gloria Campobello", INBA


Primero hay que aclarar que cuando menciono los cambios, me refiero a aquellos que ocurren con la danza. Cuando se habla de los cambios en el cuerpo del bailarín, se podría pensar exclusivamente en la forma externa, por supuesto que físicamente es diferente a un levantador de pesas, un futbolista, gimnasta y siempre pensamos que la apariencia es el único cambio por la actividad. Indudablemente que se requiere de un físico especial para realizar cada una de las disciplinas, pero a veces nos olvidamos que existen cambios internos por el entrenamiento. Estos cambios se deben al entrenamiento sistemático en varios años.

Podemos decir que los cambios son por adaptación al entrenamiento, es decir el cuerpo se adapta para resistir las cargas de trabajo para funcionar de manera más eficiente.

La imagen de los bailarines ha sido plasmada en las famosas pinturas de Degas, en donde vemos a las bailarinas serenas, calmadas, plácidamente colocadas en la barra. Por supuesto esta imagen ha cambiado, en la actualidad, no pueden darse el lujo de tener sobrepeso, ni tienen esta actitud antes o después de la clase.

El ballet es una de las formas más rigurosas de entrenamiento. Principalmente es de tipo anaeróbico, con contracciones musculares excéntricas, con desarrollo de la fuerza de resistencia y rápida, desarrollo de la flexibilidad sobre todo activa (con la pasiva ya cuentan al ingresar a una escuela profesional), coordinación neuromuscular específica dando control de la contracción muscular para realizar el movimiento con exactitud y en forma refleja. Este entrenamiento nos lleva a un cambio en todos los aparatos y sistemas, musculoesquelético, cardiovascular, respiratorio, nervioso, urinario, endócrino y por supuesto en la forma física. Explicaré algunos de los cambios que ocurren en alguno de estos. Iniciaré por el motor principal del movimiento: el sistema musculoesquelético. Para que el proceso de contracción ocurra debe haber energía, dependiendo de la duración del ejercicio la energía se obtienen aeróbicamente o anaeróbicamente. La danza se puede clasificar como un ejercicio anaeróbico, en donde los músculos utilizan predominantemente el ATP, el creatin fosfato (CP) y los carbohidratos almacenados para producir la energía para el movimiento.

En una combinación de allégro el ATP y CP almacenados en el músculo proveen la energía necesaria. Después del ejercicio de allégro, hay un periodo de recuperación entre las combinaciones y el ATP y CP se resintetizan. Como la mayoría de los ejercicios tanto de la barra como del centro son cortos, el ATP y CP almacenados son suficientes para proveer la energía necesaria, son ejercicios de tipo anaeróbico. Cada ejercicio dura de 30 seg a 1 min: se ejercita una pierna mientras la otra se mantiene estable durante la frase. Esta pierna que aunque no esta en reposo, puede recuperarse del trabajo anterior. Los ejercicios de centro duran de 15 seg a 3 min, con descanso entre las combinaciones, que se usa para correcciones, demostración o explicación. Aunque una clase dura de 60 a 90 min (en promedio), cada ejercicio dura sólo 15 seg a 3 min, con períodos de reposo.

Las adaptaciones del sistema de energía por el entrenamiento son específicas del sistema utilizado, con el entrenamiento de la danza se desarrolla el sistema anaeróbico de producción de energía, "facilitándolo".

Aunque en la práctica se viola la especificidad de esta. Por ejemplo en un estudio hecho en el Ballet Real Sueco, se vió que trabajaban 60 seg con 30 seg de reposo en la barra. En los ejercicios del centro de moderada intensidad, se trabajaba 35 seg y 85 seg de reposo, de severa intensidad 15 seg de trabajo y 75 seg de reposo. En contraste la primera bailarina del primer acto de Giselle, baila 12 min con 5 min de reposo, seguido de 5 min de baile, 5 min de reposo, 8 min de baile, 1 min de reposo y 8 min de baile. Por tanto las clases difieren de las coreografías tanto en intensidad como duración. Las clases son anaeróbicas pero algunas coreografías exigen un esfuerzo aeróbico y las adaptaciones que ocurren por la clase, no preparan al bailarín para el esfuerzo de ciertas ejecuciones.

En resumen, las adaptaciones por el entrenamiento de la danza a nivel muscular, llevan a un cambio metabólico, que les permite realizar el ejercicio sin fatiga, aunque es insuficiente si se piensa en los trabajos coreográficos.

Tanto en el ejercicio aeróbico como anaeróbico se requiere de un recambio de sustancias y elementos, transportadas en la sangre y por tanto existe también una adaptación del sistema cardiovascular.

El ejercicio de la danza requiere de un aumento de producción de energía por el músculo. Sin importar el tipo de ejercicio aumenta el riego sanguíneo a los músculos. El incremento de flujo ocurre por la redistribución de sangre y por incremento de bombeo de ésta por el corazón, tanto por la cantidad en cada contracción como por el número de contracciones. Se ha estudiado que el corazón cambia de acuerdo con el tipo de entrenamiento o sobre-carga al que es sometido. Cohen en 1980 estudió bailarines del American Ballet Theatre, se encontró que las adaptaciones eran tanto o similares a los dos tipos de entrenamiento, aeróbico como anaeróbico, por el tiempo total de horas de entrenamiento en más de diez años.

En 1989 la Dra. Ma. Cristina Rodríguez y yo realizamos un estudio en bailarines de la Compañía Nacional de Danza, encontrando cambios similares a los que se encuentran en otros deportistas.

Aunque todos los estudios no son concluyentes, se sugiere que las adaptaciones son estimuladas por los ensayos y funciones y por los años de entrenamiento.

Para que la aplicación de fuerza del movimiento se lleve en forma adecuada, se necesita de una serie de patrones coordinados neuromusculares. El movimiento es regulado por mecanismos neuronales controlados por el sistema nervioso.

En la danza se utiliza el arco reflejo, se ejercita para tener movimiento como reflejo, sin necesidad de pensar en la colocación de cada parte del cuerpo. El sistema nervioso no sólo monitorea un programa de movimiento una vez que se ha logrado, también detecta errores. Si se aprende un programa de movimiento adecuadamente, las correcciones que tenga que hacer el sistema nervioso son menores.

Hay una adaptación del sistema nervioso, para aprender programas de movimiento determinadas, dando órdenes de contracción determinada a los músculos, que se repiten constantemente, son aprendidas y que al final se hacen reflejo, para realizar el movimiento automáticamente.

La primera percepción es esencial, afecta la respuesta propioceptiva para dar la sensación de tensión en un músculo y la sensación de localización de las extremidades en relación con otras partes y el espacio. La acción muscular no ocurre de manera aislada, varios músculos alrededor de una articulación se involucran para coordinar toda una extremidad. Por eso se dice que el movimiento es una cadena de acciones deseadas.

Han sido poco estudiados los cambios del sistema óseo en los bailarines, sabemos que existe una corrección de las curvaturas de la columna vertebral, por la postura que deben guardar. Se dice también que un constante en dehors causa cambios en ligamentos y alineación ósea, aunque no hay datos concluyentes.

Hay reportes de deformidades en los pies por el estrés repetitivo a que son sometidos, sobre todo en la danza clásica, con el desarrollo de hallux valgus, fragmentos óseos, dedos en gatillo y en martillo, todos estos, relacionados con el estrés y estiramiento aplicado al pie en el trabajo de puntas.

Falta realizar más estudios para determinar si lo que ocurre en el pie es una adaptación o más bien una alteración ocasionada por la danza.

Existe también una adaptación en la forma corporal, hay cambios en la cantidad de grasa o en el peso. Se debe tener una estructura óptima y una composición corporal característica, para poder realizar en forma adecuada las exigencias de la técnica. Hay muy pocos datos publicados en cuanto la composición corporal, por eso es difícil hacer recomendaciones o estandarizar la composición que deben tener los bailarines.

Se sabe que la menor cantidad de grasa que una mujer puede tener para mantener la salud es del 12%, esto es importante, pues generalmente en las escuelas piden peso en lugar de porcentaje de grasa y es triste ver que a los niños sin medir la cantidad de grasa, les dicen que tiene que bajar más de peso, en ocasiones pudiendo afectar su crecimiento y desarrollo.

Estas son algunas de las adaptaciones que ocurren con la danza, faltan más estudios en esta área, el deporte ha sido más estudiado, tal vez porque la danza se ha considerado que al ser un arte no tiene nada que ver con la ciencia, pero se nos olvida que hay una parte física que no se puede desligar del arte, no basta con la expresión, la danza se ha desarrollado tanto que el bailarín corporalmente ha rebasado las líneas de la normalidad corporal y trata de hacer proezas corporales no imaginadas y es ahí en donde nos falta hacer ciencia, para determinar primero las características fisiológicas y así poder incidir en las capacidades.

Falta mucho para poder decir cómo son los bailarines mexicanos y los cambios corporales que tienen por el entrenamiento, pero ahí esta la pregunta y ese es un buen principio.

 


BIBLIOGRAFÍA

 

1. Arnheim D. Dance Injuries. Their prevention and care. A Dance Horizons Book, U.S.A.,1986.  

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