MEDICINA EN LA DANZA


muy bien de los cuidados que debemos tener tanto en la práctica de la danza y el ballet, como en el acondicionamiento nuestro cuerpo para no sufrir lesiones, ya sean provocadas por un mal movimiento, un sobre esfuerzo, cansancio muscular u otro de los causantes de lesiones.


La exigencia a la que se exponen hoy en día los bailarines, a veces no es limitada ni considerada por las señales que envían sus cuerpos al momento de evitar una lesión.


Parte I



Por ello mismo, trataremos en esta sección, de hacerte conocer los riegos y lo cuidados que debemos tener a la hora de realizar esta actividad física que tanto amamos que es la Danza.



CONTRACTURAS MUSCULARES



En muchas ocasiones cuando tocamos un músculo que nos duele podemos sentir algunas partes más duras al tacto y sensibles a la presión. La mayoría de las veces esas son contracturas y se produce porque el músculo se contrae brusca e involuntariamente. Suele ser dolorosa, más no grave.



Las contracturas más frecuentes, pero menos graves, suelen presentarse cuando se obliga a un músculo o a un grupo muscular a realizar un esfuerzo para el que no está preparado.



Si se trata de personas sedentarias, puede desencadenarse una contractura al efectuar algún movimiento brusco o violento durante las labores domésticas o por muchas horas de ejercicio continuo sin preparación entre otros. Otras causas son las posiciones estáticas durante mucho tiempo, la ansiedad y el estrés.



Existen dos tipos de contracturas:


  1. aquellas que aparecen cuando se está realizando el esfuerzo
  2. las que ocurren después de este.


Las del primer tipo se deben a la acumulación de productos metabólicos en el interior del tejido muscular.


Por medio de la sangre, se oxigenan y alimentan los músculos, pero además se eliminan las sustancias tóxicas resultantes. Cuando se efectúa un movimiento brusco, los vasos sanguíneos no están preparados para trabajar tan rápido y cuando se liberan los elementos tóxicos provocan al mismo tiempo dolor y contracturas.


La otra forma de contractura se debe al estiramiento de las fibras musculares o a su trabajo excesivo; esto provoca lesiones en los tejidos o en las articulaciones.


El tejido lesionados se repara en pocos días o en dos o tres semanas, desapareciendo el dolor. Se puede prolongar a más tiempo debido a adherencias entre los tejidos.



Algunos buenos consejos son:


  1. Aplicación de calor, electroterapia, masajes y realización de determinados ejercicios
  2. Calentamiento previo a cualquier actividad deportiva y un enfriamiento posterior a ella.
  3.  Ejercicios de estiramiento diarios.


CAUSAS



CUELLO: causadas por giros bruscos, traumatismo en la cabeza, posiciones estáticas mantenidas o alteraciones en las articulaciones intervertebrales.



ESPALDA: ocasionadas por curvaturas excesivas de la columna, que reciben el nombre de Cifosis, Escoliosis e Hiperlordosis, que por lo general se presentan acompañadas por un dolor intenso. Otras posibles causas son los esfuerzos al alzar peso, hacer ejercicios en exceso, la artritis de columna, el lumbago y el ciático.



HOMBRO, BRAZOS Y MANOS: estas zonas son muy propensas a sufrir contracturas causadas por torceduras, esguinces, artritis u otras inflamaciones articulares, posturas inadecuadas, cambios climáticos o exposiciones prolongadas al frío o humedad no acostumbradas. También son provocadas por caídas y traumatismos, sobre todo en las personas mayores.



PIERNAS, CADERAS Y RODILLAS: causadas por artrosis, lesiones en los meniscos, esguinces, posturas forzadas o tendinitis.



Algunos ejercicios:


  1. Gire el cuello hacia el lado tratando de tocar el hombro con la oreja.
  2. Tendido de espaldas, con la cabeza apoyada sobre las manos, presione los glúteos contra el suelo. Mantenga esta posición durante 5 segundos; posteriormente relájese y tire de la cabeza hacia delante, para estirar la nuca y la parte superior de la espalda. Repita 2 veces, 5 segundos cada una.
  3. Coloque las rodillas juntas, apoye los pies en el suelo, entrelace las manos detrás de la cabeza apoyando los brazos en el suelo. Se apoyará la pierna izquierda sobre la derecha y desde esta posición se empuja con la pierna izquierda a la derecha hacia el suelo
  4. Se extienden los brazos por encima de la cabeza y se estiran las piernas, como si pretendiera tocar algo con las puntas de ambas extremidades.Tirar de la pierna derecha hacia el pecho, manteniendo la cabeza en el suelo sin forzar.
  5. Con los dedos entrelazados detrás de la espalda estire los brazos y levántelos por detrás hasta notar el estiramiento en los hombros, el pecho o los mismos brazos. Realice este suave estiramiento por 10 segundos. Mantenga el pecho hacia fuera y la barbilla hacia dentro.



Orthopaedics & Sports Medicine


LESIÓN LUMBAR



La mayoría de las lesiones de espalda en atletas y en bailarines afecta a la parte lumbar.


Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard acaba de publicar una revisión de este tema en el «Orthopaedics & Sports Medicine»



Por Myriam López Blanco



Los bailarines son atletas en entornos artísticos. Pueden llegar a desarrollar lesiones por las largas sesiones de entrenamiento, los movimientos repetitivos e incluso las condiciones del suelo sobre el que bailan. No es fácil clasificar las lesiones porque hay una gran variedad de estilos de danza y porque las personas que se dedican a ella son también muy distintas. Hay hombres y mujeres, jóvenes y mayores, profesionales y novatos, que pueden dedicarse al jazz, al aeróbic, al flamenco o a la danza moderna.


En el número de la semana pasada de la revista Orthopaedics & Sports Medicine, unos científicos de la Universidad de Harvard, en Boston, Massachusetts (EEUU), presentan una revisión de las lesiones de la parte baja de la espalda.


Según los autores, la zona lumbar es la que se lastima con más frecuencia tanto en bailarines como en deportistas, y, por lo general, todos los estilos de danza exigen grandes esfuerzos de esta parte de la anatomía.


Un ejemplo es la flexión extrema que hay que realizar para un estiramiento de pierna como el que ilustra esta página.



Según Lyle J. Micheli y sus colegas, autores de la revisión, el diagnóstico diferencial del dolor lumbar en los bailarines siempre está dentro de una de las cuatro categorías siguientes: mecánica, discogénica, espondilolítica y fracturas de los cuerpos vertebrales.



Dolor mecánico


Suele ser consecuencia de una postura incorrecta (una lordosis postural). Frecuentemente, los bailarines jóvenes levantan a sus compañeras de baile arqueando la espalda. Es un error que, si no evitan pronto, puede llegar a lesionarlos. Suele resolverse con ejercicios adecuados de terapia física.



Dolor de espalda discogénico


Se trata de una alteración de los discos intervertebrales. En los pacientes más jóvenes, los síntomas no se manifiestan en forma de dolor sino como una rigidez de la espalda, una forma anormal de caminar o una pérdida de flexibilidad en los tendones isquiotibiales. El baile que exige una compresión y flexión de la columna puede acabar ocasionando esta alteración. También es frecuente que vaya acompañada de ciática. La tomografía computerizada (CT, de sus siglas en inglés) y la resonancia magnética (MRI) son los métodos para su diagnóstico. El mejor tratamiento suele ser el más conservador: guardar cama y algún antiinflamatorio no esteroideo.



Espondilólisis


(Defecto en la parte interarticular de una vértebra). Es cuatro veces más frecuente en las mujeres bailarinas caucasianas que en el resto de la población. Ocurre con la misma frecuencia en las gimnastas. Suele producirse por un trauma leve que está provocado por una continua extensión y rotación de la columna vertebral. Es una lesión grave que hay que tratar cuanto antes para eliminar el dolor y evitar que progrese. Se considera que la tomografía computerizada por emisión de fotones (SPECT) es la mejor técnica de diagnóstico para detectarla pronto.



Fractura del cuerpo vertebral


Suelen aparecer también por pequeños traumas originados por una flexión repetitiva que daña las partes anteriores de los últimos discos vertebrales. Este tipo de lesión también es frecuente en gimnastas, tenistas, remeros y submarinistas. Una simple radiografía puede ser suficiente para detectarla y, si se diagnostica y se trata pronto, los pacientes pueden volver a su actividad normal a los tres a seis meses



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