Ballet Carmen


Carmen no es la historia de la mujer fatal, diabólica, coqueta, seductora; como se ha querido interpretarla. Carmen es el concepto de la mujer apasionada, que encuentra en la sociedad que la rodea un marco estrecho de comportamiento.


La coreografía y libreto es del maestro cubano Alberto Alonso, sobre la novela de Próspero Merimée (novelista romántico francés). El ballet fue creado por Alonso a pedido de la bailarina rusa Maya Pliseskaya.


La música para Carmen, elaborada en principio por Georges Bizet y con los arreglos posteriores de Rodion Schedrin, marido de la bailarina rusa, es de profunda condición expresiva y se pone al servicio de la acción dramática, y al inmenso sentimiento humano. El ballet Carmen tuvo su estreno mundial en el Teatro Bolchoi de Moscú, en 1967.


Ballet en un acto dividido en tres escenas.



Primera Parte


La orquesta tocará el tema del destino, para la entrada alegre y sensual de Carmen, personaje que encierra en sí a la mujer apasionada, con actitudes de franca oposición y desafío a una sociedad estructurada en normas perjudicadas. Carmen, ha escogido a Don José, a quien le tiende un lazo al lanzarle una flor. La música se torna dramática, profunda, para la entrada de un personaje que representa al Destino, lo que da lugar a que la escena se torne extraña, rompiendo la alegría del juego del amor y la sensualidad. Carmen burlona, desdeña los anuncios de la lectura de cartas de la gitana, que presagian días aciagos, que desde ya marcan desconocidos y temerosos destinos. Desde el foro, los gritos acompañan a las cigarreras que vienen peleando, y el centro de la riña, es Carmen, que envuelta en la furia corta el rostro de una de sus compañeras, formándose un tumulto, que es sofocado por la guardia. Carmen es apresada junto a varias de sus compañeras.Utilizando sus encantos y la admiración y debilidad que Don José tiene por ella, aprovecha de esta ventaja, para seducirlo y convencerlo que le permita escapar de la prisión. Don José, entre arrepentido y satisfecho, asume su culpa. Mientras el Destino, que otra vez aparecerá en escena, confirmará sus predicciones. Carmen libre se entrega a Don José.



Segunda parte


Entrada esperada del torero Escamillo, que ha triunfado en la corrida de la tarde. Carmen, se ha ilusionado con el torero y la entrada de él y su danza reafirman sus sentimientos; pues, el halo de triunfo, fama y fortuna contagian el alma de Carmen. Escamillo baila para ella y ejerce en la protagonista una instantánea seducción. La entrada del Destino, reafirmará, que las cartas están echadas y que Carmen se encuentra en una encrucijada, entre dos caminos: la sensualidad, por el amor y la ternura. Sin embargo, Carmen se encontrará con el sargento Don José y caerán en un torbellino, donde se canta al amor.


Súbitamente, el ámbito cambia: una plaza de toros.


El triunfo del torero resuena en la plaza. Por un lado Escamillo, que le produce un temblor interior que no acierta a definir y que le ciega ante la realidad; por el otro Don José, que le conduce a la ternura, a la paz interior. Don José, muerde sus celos; mientras el torero, saborea el triunfo. Con la entrada nuevamente del Destino, la muerte aparece en un cuchillo que flamea desde lo alto, se hunde en el pecho, de Carmen. La mano de Carmen acompaña, a la hoja metálica que le quita la vida, buscando el rostro de Don José, que ve morir a su amada.

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