Símbolos del ballet cubano en la memoria de Lopia Araújo


La insigne bailarina y maitre principal del Ballet Nacional de Cuba Loipa Araújo se siente deudora en su carrera de varias personas.


Talento y fibra sobraban a esta mujer, ahora con 63 años, para convertirse en lo que fue: Primera Bailarina de una de las más prestigiosas compañías danzarias del siglo XX y XXI. En entrevista con CMBF digital, Loipa desgranó sus recuerdos, como en un hermoso monólogo, en el que sólo era escuchada por si misma.




Quizás su vida hubiese sido diferente, y no se hubiese desarrollado más allá de las clases recibidas en Pro Arte Musical, si no hubiese contado con el apoyo de sus padres, él médico, ella profesora, ambos melómanos, que la iniciaron en la danza. Pero tampoco habría avanzado si no contase con su abuelo, aquel hombre sabio que cada día, después que ella terminaba sus clases, la cogía de la mano, se montaban en un tranvía y la traía hasta El Vedado, no importaba si la luna lo capturase sentado en un bando de madera del parque Villalón, cerca de la medianoche, esperando que ella concluyera sus ensayos.


Pero hubo seis personas, en el ámbito de la escena, que la han acompañado en los últimos 50 años de su vida. Tres fueron sus maestros, tres sus compañeras de todos esos años en que ya más que amigas, más que compañeras, eran sus hermanas. Ellos, los profesores, son Alicia, Fernando y Alberto Alonso, fundadores de la paradigmática compañía cubana. Ellas, las bailarinas Mirta Plá, recientemente fallecida, Aurora Bosh, y Josefina Méndez. Las cuatro, conocidas en el mundo de la danza como "las cuatro joyas del ballet cubano", como las bautizara el crítico inglés Arnold Haskell.


En entrevista con CMBF digital, Loipa desgranó sus recuerdos, como en un hermoso monólogo, en el que sólo era escuchada por si misma.


"Alberto tiene un peso importante en mi vida, desde el punto de vista de que fue un gran maestro. A mi siempre me han señalado los críticos, que he tenido una gran habilidad, si tu quieres, o una facilidad para interpretar roles contemporáneos. Eso te lo diría que se lo debo a Alberto Alonso. En mis primeros años en Pro Arte Musical Alberto fue director de esa academia de ballet de Pro Arte. El montaba muchos espectáculos con los alumnos de la escuela. Y si bien se montaban espectáculos de viejos ballets como El Gallo de oro, o El bello Danubio o La fiesta de graduados, también Alberto estaba experimentando con la coreografía. Te puedo decir que participé en todos los espectáculos que Alberto hizo en Pro Arte Musical, desde los nuevo o diez años hasta los 15 que salí de allí. Eso me amplió el diapasón de lo que eran las posibilidades de la danza clásica.




Loipa Araújo - Ballet Nacional de Cuba


Y Fernando y Alicia son personas a los que conocí cuando tenía 14 años y con los que he estado toda mi vida. Es decir, ellos eran como los otros papás y mamás. Tenía los míos en mi casa, pero cuando llegaba al ballet los tenía a ellos como papás. Tuve la inmensa suerte de tener dos padres y dos madres. Cada uno en su mundo, pero se complementaban. Porque si bien papi y mami me dieron muchísimos valores éticos, morales, de actitud ante la vida, de protesta ante la injusticia.


También Alicia nos daba grandes lecciones de amor a la vida, de amor a la danza, de pasar por encima de dificultades, sabíamos de sus problemas de ceguera, de cómo pasaba por encima de eso, de cómo bailaba ciega. La disciplina, la constancia, te digo, además personas que a pesar de... y te hablo del año 55, que fue terrible, en el 56 vino la suspensión de la poca subvención que recibía el ballet, como a pesar de eso eran gente que creían firmemente en la utopía de crear un ballet cubano, y sabía que vendría.


Tan convencidos estaban de sus ideas, que iban creando las bases, iban creando las bases de una escuela, las bases de una compañía, nos iban formando a nosotros, a tal punto que cuando en el año 59 se restablece la compañía y en el 62, cuando se funda la Escuela Nacional de Ballet Fernando nos dice: ustedes tienen que dar clases. Y nosotras: pero, como, si apenas sabemos bailar, como vamos a impartir clases. Y el nos dijo, bueno, al principio me imitarán, pero ustedes saben, poco a poco irán buscando su camino. Además, el nos ayudaba mucho, visitaba nuestras clases a menudo, nos daba recomendaciones. Pero tomamos conciencia de que lo que habíamos aprendido , lo habíamos aprendido muy bien. No solo hacerlo, sino que nos había enseñado a reflexionar, a analizar que es lo que estábamos haciendo, por qué, con qué músculos lo estábamos haciendo. Porque Fernando era eso: era el maestro que te hablaba de física, te hablaba de química.




Loipa Araújo - Madrid 2007


Te decía: este ejercicio se hace con este músculo, estás usando el trapecio, te unía eso con el hecho, y usted decía tal principio de Arquímides ustedes lo están aplicando ahora, lo de la palanca. Hablaba de la fuerza de la gravedad, y te explicaba; ah, por eso cuando uno salta ocurre tal y mas cual cosa. Nos hacía del estudio de la danza un estudio primero que lo colocaba directamente a la tierra, olvídate por completo de que tu eras un ser excepcional, que no tenías nada que ver con . La fuerza de la gravedad, la química, te hablaba de que un bailarín tenía que tomar cloruro de sodio y potasio porque si la sal, sudas mucho, el músculo se contrae.


También la lectura. A veces el nos nombraba Nuestra Señora de París. Entonces una salía a buscar el libro... Fernando y sus clases incentivan mucho. Entonces, esa búsqueda de la perfección él no las inculcó. Además, la teníamos en Alicia. Hay una anécdota que dice que cuando Alicia bailaba y algo le fallaba, cuando se cerraban las cortinas ella se quedaba practicando, y hasta que lo que le había fallado no le quedaba bien, ella se quedaba en el escenario. Eso lo aprendimos: uno jamás se podía ir del salón habiendo dejado de hacer un ejercicio porque no se le aprendió o porque te salió mal. Había que salir del salón después de, por lo menos, sabiendo que uno alcanzó a comprender o a corregir lo que evitaba que los ejercicios salieran bien. Fueron dos maestros de la vida, de la profesión, de la disciplina, de todo".


Para Loipa, sus tres compañeras de la escena, con quienes compartió los roles más importantes del ballet clásico-romántico, tienen un lugar sagrado en su corazón.


Recuerda que Mirta (Plá) dijo una cosa cuando estuvo aquí la última vez, cuando nos entregaron el Premio Nacional de Danza.


"Mirta dijo que ya habíamos llegado a una etapa que nosotras habíamos dejado de ser más que compañeras, más que amigas, que ya éramos hermanas. Eso es así, porque cuando tu convives con una persona desde la mañana hasta la noche. Empezamos las clases a las 9 y hasta las 2 de la tarde, salíamos corriendo para ir a la escuela, retornábamos para el ballet y ensayábamos desde las 6.30 de la tarde, hasta las 12 de la noche. Cuando empezó el BNC empezamos a las 8.30 de la mañana hasta las seis de la tarde. La noche que había función salíamos para el teatro a las 5 y terminábamos a la medianoche. Quiere decir, que te pasas más tiempo con esa personas que con tu propia familia. Además, no te olvides que nosotras estamos juntas desde el año 1955. Nosotras formamos parte de ese grupo que fuimos conejillas de indias. En aquella etapa dura de 1956 a 1959 estábamos aquí en el BNC, organizábamos las funciones, salíamos a vender entradas, limpiábamos, Alicia siempre decía, que tenía miedo, porque cuando llegaba siempre le teníamos una sorpresa. Un día le habíamos pintado el camerino, todo de azul. Vivíamos para eso, compartíamos las ideas. Después nos íbamos de gira y estábamos juntas, es decir, yo siempre estaba con Mirta, y Josefina (Méndez) con Aurora (Bosh).


Se hicieron muchos sacrificios, una vez hicimos una rifa para pagarnos un pasaje a Estados Unidos para bailar allá. Alicia donó un par de zapatillas, donó un cuadro de ella, porque entonces ella pintaba, y de ahí salimos, porque tenía un pariente que tenía una imprenta y nos hizo las papeletas, las vendimos entre todas. Y con ese dinero, nos pudimos pagar todas el pasaje, para poder ir. Estuvimos con Alicia, después nos quedamos. Y ahí te incluyo no solo nosotras cuatro sino Ramona y Margarita de Saa. Me acuerdo que nos anunciaban como The Six Beautifull Cuban Ballerines, eran los anuncios que nos daban, porque esa era una pequeña compañía llamada El Ballet Celeste. Después hicimos una gira en octubre del 60, y regresamos en mayo del 61, es decir, estuvimos siete meses juntas, mañana, tarde y noche. Nos llevábamos bien, es decir, en el entendido de que jamás discutíamos. A veces nos poníamos bravas unas con otras y nos cambiábamos de par, pero son cosas de la juventud. Cuando empezamos a dar clases en la Escuela Nacional de Ballet, estábamos juntas desde las 6.30 de la mañana para empezar con los alumnos una hora después. Cuando hacíamos las llamadas guardias cosacas en el Amadeo Roldán, que siempre nos poníamos juntas porque allí nos recogía un automóvil a las cuatro, después de 12 horas de guardia.




Loipa Araújo - Madrid 2007


Esa relación se transmítía a las familias. Sí, las familias nos querían. Las madres, sobretodo. Eran las madres las que mas nos cobijaban, nos querían, la mamá de Aurora, que acaba de fallecer, la mamá de Mirta, que fue la primera que murió, mi mamá, Josefina, que se quedó sola, porque sus padres la dejaron y se fueron para los Estados Unidos. Ella no quiso irse con ellos y se quedó aquí con su abuelita. De los 60 y pico de años que tenemos hemos pasado juntas 50 años. Ya nosotras nos conocemos de tal manera que con solo mirarnos muchas veces no necesitábamos ni hablarnos. Con mirarnos ya sabíamos lo que teníamos en mente.


La muerte de Mirta este año fue un golpe fortísimo, porque creo que todas nos hacíamos la idea de morirnos de ancianas. Había un chiste que siempre hacíamos de que íbamos a estar las cuatro viejitas ahí en el palco del Gran Teatro, diciendo: aquella no está estirando las piernas. Siempre nos veíamos las cuatro juntas, y el hecho de que Mirta nos haya dejado todavía joven y llena de vida. Ella tenía esa capacidad de trabajo, que heredamos de Alicia. Ella no parece tener la edad que tiene, e igual nos ocurre a nosotras, porque tenemos una gran capacidad para trabajar, una vida muy sana, porque es la vida del ejercicio, la mente siempre pensando en clases, ensayos, la mente ocupada. Y aunque no estemos bailando pero no podemos decir que estemos retiradas de la vida de nuestra vida diaria, ni de nuestra vida artística. Porque detrás de ese trabajo que hay allí en el BNC, cuando se presenta un ballet, ahí está el trabajo de todas nosotras, el trabajo de Alicia, está el trabajo de nosotras, de Aurora y mío en clases, de Josefina que ha tomado tales ensayos, Aurora que ha tomado el pas de quatre, yo que he tomado quizás la pareja principal que está bailando. Vaya, que detrás de esa obra que es el BNC sigue habiendo, sigue estando, el trabajo de todas nosotras.

 

Por: Lídice Valenzuela

Fuente




Retrato de Loipa Araújo


Cortesía del Ballet Nacional de Cuba - Historiador Miguel Cabrera


La cubana Loipa Araújo constituye en la actualidad, en su doble condición de bailarina y "ballet mistress", una de las más relevantes personalidades de la escuela cubana de ballet y de la cultura de su país.


A los 15 años inició sus estudios en la Escuela de ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, bajo la dirección de Alberto Alonso y León Fokine. Luego continuó en la Academia de Ballet Alicia Alonso, con Alicia y Fernando Alonso, Léon Fokine, José Parés y otros destacados profesores.


Ya en 1955 inició su carrera profesional al ingresar en el elenco del Ballet Nacional de Cuba, con el que realizó actuaciones en los más importantes teatros y ciudades de América, Europa y Asia. Su repertorio, como primera bailarina, incluyó los roles protagonistas de la gran tradición romántico-clásica de los siglos precedentes, así como en obras contemporáneas de coreógrafos cubanos y extranjeros.




Homenaje a los 50 años de Loipa Araújo. - Fotos: Nancy Reyes.



Artista Invitada

  1. 1957 – Ballet Celeste, San Francisco
  2. 1957 – 59 – Teatro Griego de Los Angeles, Estados Unidos.
  3. Ballet del Teatro de la Opera y Ballet de Sofia y Stara Zagora, Bulgaria
  4. 1970-76-81 – Ballets de Marsella (Roland Petit), Francia
  5. 1973 – Ballet de la Opera de Odessa y Kiev
  6. 1975 – Ballet Bolshoi de Moscú y el Real Ballet Danés
  7. 1976 – Ballet del Teatro de Bellas Artes, México, DF.
  8. 1977 – Teatro Maligot, de Leningrado, Unión Soviética, Ópera de Niza, Francia, Ballet Internacional de Caracas, Venezuela, Festival internacional de Ballet de Lausanne, Suiza
  9. 1979 – Festival Mundial del Japón
  10. 1989 – Ballet Béjart de Lausanne, Suiza
  11. 1990 – Festival internacional de Música y Danza de Palma de Mallorca, España
  12. 1991 – Festival de Edimburgo, Gran Bretaña
  13. 1992 – Festival de las Artes de Melbourne, Australia


Profesora invitada

  1. 1973 – 76 y 1981 – Los Ballets de Marsella, de Roland Petit. Francia
  2. 1976 – Ballet de Bellas Artes, México, DF.
  3. 1977 – Ópera de Marsella, Francia
  4. 1988 – Cátedra de las Américas. España
  5. 1988 – 89 – Ballet de la Ópera de Avignon, Francia
  6. 1988 – 89 – Béjart Ballet Lausanne, Suiza
  7. 1990 – 91 – 92 – Ballet de la Ópera de Roma, Italia
  8. 1992 – 93 – 94 –Ballet del Gran Teatro de Burdeos, Francia
  9. 1993 – 94- 95 - 96 – 97 – 2000 y 2003 – Teatro alla Scala de Milán, Italia
  10. 1997 – 98 – Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina
  11. 1998 – 2004 – Ballet del Teatro de la Ópera de París, Francia
  12. 2000 – Ballet de Washington, Estados Unidos
  13. 2001 – 2002 – Teatro Maggio Musicale Florentino, Italia
  14. 2001 – Teatro Communale di Firenze, Italia
  15. 2001 – 2002 – 2003 y 2004 – Asociación de Arte y Cultura de Buenos Aires, Argentina
  16. 2001 – 2005 – Royal Ballet de Londres, Gran Bretaña
  17. 2003 – Teatro San Carlo, de Nápoles, Italia
  18. 2003 – Ballet del Teatro Muncipal de Santiago de Chile, Chile


Sus premios

  1. 1990 Medalla del Consejo Brasileño de la Danza
  2. 1998 Orden "Félix Varela" de primer grado. Consejo de Estado de Cuba
  3. 2000 Doctorado Honoris Causa en Arte, Instituto Superior de Arte de Cuba
  4. 2003 Premio Nacional de Danza, ortigado por el Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio cubano de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC)


Loipa-Maestra de ballet


Una faceta de suma importancia constituye su labor pedagógica, la que ha desarrollado de manera simultánea a su desempeño como intérprete.


  1. 1987 – profesor titular adjunto de la Facultad de Arte Danzario del Instituto Superior de Arte de Cuba (I.S.A.)
  2. 1996 – profesora invitada del Curso Internacional de Danza auspiciado por la Cátedra de Danza "Alicia Alonso" de la Universidad Complutense de Madrid
  3. 2000 – Doctor Honoris Causa del ISA
  4. 2000 – 2005 Profesora del Curso de verano del Escorial. Instituto Superior de Danza Alicia Alonso. Universidad Rey Juan Carlos I, España'


Jurado

  1. 2004 – Jurado del Concurso Internacional de Ballet de Varna, Bulgaria
  2. 2005 – Jurado del Concurso de Ballet de Jackson, Mississippi. Estados Unidos. Miembro del jurado de ingreso al Ballet de la Ópera de París, miembro de la Comisión examinadora de la escuela de ballet del Ballet de la Ópera de París, jurado del Premio Benois de la Danza y ha sido, también, presidenta de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC. Fuente Danza Revista



Loipa Araújo y una alumna en la Escuela de Ballet de Cuba. - Photo Gettyimages



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