Terpsícore la musa de la danza


En la danza hay un principio esencial que es la construcción del movimiento en el espacio, en el cual se incorporan el ritmo, el tiempo y la expresión corporal.


De las diferentes expresiones de la danza, el ballet o danza clásica es la que ha desarrolla un complejo soporte técnico, para constituirse en un arte escénico por excelencia, cuya existencia tiene más de 200 años de evolución, y cuya  ejecución significa para quienes los realizan, disciplina, concentración, capacidad física en cuanto a flexibilidad, fuerza, coordinación, orientación, ritmo, así como muchas horas de entrenamiento y dedicación.


Por Sylvia M. Ríos Casanova*




Terpsícore es la ágil, esbelta y jovial musa de la danza. La danza surge con el hombre mismo, y es a través de los movimientos del cuerpo, brazos y piernas, que manifiesta sus sentimientos como el amor, decepción, tristeza, júbilo. El hombre danza por los mismos motivos que canta. En la danza hay un principio esencial que es la construcción del movimiento en el espacio, en el cual se incorporan el ritmo, el tiempo y la expresión corporal. De las diferentes expresiones de la danza, el ballet o danza clásica es la que ha desarrolla un complejo soporte técnico, para constituirse en un arte escénico por excelencia, cuya existencia tiene más de 200 años de evolución, y cuya  ejecución significa para quienes los realizan, disciplina, concentración, capacidad física en cuanto a flexibilidad, fuerza, coordinación, orientación, ritmo, así como muchas horas de entrenamiento y dedicación. Hoy en día su enseñanza se da tanto en escuelas públicas como privadas, en donde la mayoría del alumnado, lo integran mujeres, y lamentablemente con un lento o nulo  procesos de incorporación en nuestro país, de varones, por los prejuicios absurdos que existen y el trato discriminatorio de hecho y palabra, hacia los niños y jóvenes que desean aprender y bailar ballet.


La historia de la enseñanza de la danza clásica en nuestro país, se remonta al siglo XVIII cuando en 1785 con el séquito del virrey Bernardo Conde de Gálvez llegó Jerónimo Marani y su esposa Teresa Pierantoni, quienes encontraron a Gusseppe Sabella un antiguo conocido que radicaba en la Ciudad de México desde 1778 y a Peregrino Turquí y su esposa María Rodríguez Turquí,  a quienes la historia los señala como los formadores de la primera generación de bailarines novohispánicos. Es en el año de 1785, cuando Andrés Pautret funda la primera academia formal de danza clásica en nuestro país, hacia 1830 el Conservatorio de baile mexicano del maestro Pautret contaba con 48 alumnos de ambos sexos, “...los adelantos de estos niños prueban la suma facilidad que tiene la juventud mexicana para adquirir todo género de conocimientos... Esta actividad intensa y seria contribuyó a mantener viva la afición por el ballet en una época difícil...constituyó la semilla de la cual se alimentó el ballet mexicano...y nos da la medida de la trascendencia de Pautret” Ramos, Maya. El Ballet en México en el siglo XIX.


A lo largo del siglo XIX muchos maestros nacionales y extranjeros, contribuyeron al desarrollo de la danza clásica en nuestro país, y no fueron pocas las ocasiones en las que se hecho mano del trabajo realizado en las escuelas particulares para apuntalar el trabajo de las compañías de danza oficiales, ya que el número de alumnos que egresaban de estas escuelas no era suficiente para la demanda que de ellos se tenía. En 1831 “...el coronel Barrera encargado de los asuntos del teatro, publicó: los elementos extranjeros… unidos a los que aquí se hallan y a los alumnos de la escuela de Pautret... (Tendrán la capacidad) para cuerpo de baile, compondrán una compañía capaz de presentar espectáculos dignos del pueblo mexicano...” Ramos, Maya. El Ballet en México en el siglo XIX, México.


El desarrollado del  ballet actual en México se ha logrado gracias a los egresados de las escuelas públicas que tienen un peso aproximado del 70% y  el de las escuelas o academias particulares con un 30%, y a la enseñanza de numerosos maestros que en ellas han desarrollado un intenso trabajo con las generaciones de bailarines.


En Aguascalientes, el ballet es de las actividades artísticas que, comparadas con el teatro, la música, los ciclos de cine, poco se programa, salvo las prácticas escénicas y las muestra de fin de curso o las galas de ballet, que son la honrosa excepción, como la recién función presentada en el Teatro Aguascalientes con fragmentos de Don Quijote y Baile de Graduados, toda una oportunidad de apreciar como público esta bella disciplina y para los jóvenes bailarines la oportunidad de mostrar las habilidades técnicas y expresivas adquiridas, según su nivel de escolaridad. Estas funciones deben ser promovidas, en favor del desarrollo de los jóvenes, entre los cuales hay muchos talentos dignos de ser apoyados.


Finalmente, Aguascalientes será del 13 al 18 de julio, el punto de encuentro de las jóvenes promesas del ballet nacional, al ser la sede del IX Concurso Nacional de Ballet Clásico Infantil y Juvenil 2009, cuya sede será el Teatro Morelos, que por cierto es un recinto muy apropiado para esta disciplina. Se presentarán en las diferentes categorías los participantes, cuyas edades van de los 8 a los 18 años de edad, representando a Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, DF, estado de México, Jalisco, Nuevo León, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Veracruz, Yucatán y Zacatecas. Todo un banquete en puerta para conocer y alentar a las jóvenes promesas de nuestro país y estado.


PD. No puedo dejar de externar mi enorme gusto por el premio Príncipe de Asturias, otorgado a mi amada UNAM. * Fuente: http://lajornadaaguascalientes.com.mx

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