RUDOLPH Nureyev


Para todos los Bailarines el mes de Enero será recordado como un mes fatídico al perder el ballet su baluarte masculino más representativo y conocido durante los últimos treinta años. Nureyev muere y nos deja un poquito más huérfanos. Mucho se ha escrito, hablado y proyectado en los medios de comunicación y no queda mucho por decir, al menos algo que sea nuevo. Quizá el hecho de que la mayor parte de los ofrecido tuviera un tinte cargado en un áurea fama del escándalo a su paso y la enfermedad que lo ha consumido, han desvirtuado de alguna manera la faceta que más interesa, la artística. No vamos a descubrir nada, pero bien es cierto, sea recordado en virtud de lo que fue su vida: "Pasión por la Danza".
Tuve una sola ocasión de ver en vivo una actuación de Rudolf Nureyev. Trato de recordar cosas de él que puedan, en cierta  forma, definirlo. Personaje mítico para todos aquellos que hemos sido en algún momento estudiantes de ballet, al igual que cuando pequeños coleccionábamos cromos de nuestros ídolos futbolísticos, Nureyev era el "top"; la estrella sin discusión.
Revivo la documentación surgida en revistas y periódicos. Me hago preguntas tipo ¿cuándo fue la primera vez que vino a España


?, ¿dónde actuó?, ¿qué bailó?, no hay respuesta en los periódicos. Nadie parece o le interesa saberlo. Me imagino que pudo ser en la Plaza Porticada de Santander, o en cualquier sitio porque es cierto que Nureyev es el bailarín que más escenarios ha pisado en toda la historia de la danza, eso es seguro. Una capacidad increíble para viajar y trabajar durante treinta años con una media de 200 actuaciones al año. Se necesita cuerpo, mucho cuerpo para aguantar ese ritmo. Mi madre una vez me comentó que pudo ver un calentamiento suyo en el teatro, el solo, antes de la actuación. Me hizo hincapié en el exquisito cuidado de hacer los "grands plies" muy lentos, una concentración en cada paso, en cada movimiento mientras hacía la barra. Yo lo vi en el año 79 en Stuttgart, bailaba con el Het National de Holanda como estrella invitada,
 
«ME MUERO CUANDO SE APAGAN LAS LUCES Y SOLO RESUCITO PENSANDO QUE  MAÑANA VOLVERÉ A BAILAR»
 
Bailando junto con Antoinete Sibley
 
Como el teatro estaba lleno, me colé entre bambalinas, sabía que no iban a dejar extraños por ahí y me subí ala pasarela de la primera barra de focos. Cinco metros arriba, pegado al telón y con un par de focos como compañeros de butaca, me ofrecían una perspectiva especial y algo calurosa del escenario,. primero bailaron "Serenade" de Balanchine, pero no divisaba a nadie parecido a él Mientras acababa el ballet, veía que un pie salía de entre las cajas cada cuatro tiempos. Era Nureyev haciendo los "Grand Batements" en su peculiar calentamiento. Bailó un paso a tres con otras dos bailarinas. No recuerdo el nombre del ballet, sólo que era una pieza moderna con un tratamiento coreográfico referente al hombremáquina, similar al tipo de la película " Metrópolis" de Lang. La verdad era que mis ojos estaban únicamente pendientes de cada gesto, cada movimiento del superstar Nureyev y me pareció magnífico. Estaba al filo de los cuarenta años y su legendario salto daba síntomas de debilidad, pero el instinto, el dominio de escena se conservaban innatos y pude apreciar por una vez lo que Nureyev había convertido en leyenda.
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En cierta ocasión, Heinz Claus, director de la escuela de Stuttgart nos comentó a los alumnos que el público en general se fija en la cara del bailarín en un 90%. Nureyev aglutinaba con esos pómulos asiáticos, esa mirada felina, todos los ojos y sabía magnetizar al público con la sensación de que el único ser que había en la escena, era él.
 
Esta fue la cualidad más común de su activísima carrera como referencia a su persona pero, es importante remarcar toda una serie de detalles artísticos que nos ha legado.
* Su presencia en el mundo occidental a partir del año 61 revolucionó el concepto del bailarín masculino.
* Su relación artística con Margot Fonteyn produjo un relanzamiento del ballet en la década de los sesenta, a la vez que lograron ser la pareja balletistica más famosa de este siglo.
* Su intensa actividad en los cinco continentes abrió a la Danza nuevos caminos de interrelación con él como puente.
* Remontó una enorme cantidad de ballets clásicos rusos (básicamente los de Petipa) de cierta manera escondidos a los ojos occidentales.
* No desdeñó ningún estilo, ningún coreógrafo, cuando podía haberse quedado tranquilamente en su papel de "gran príncipe".
 
.* Su incansable actividad, su curiosidad por aprender, le hizo estar en todo tipo de frentes tanto como bailarín, coreógrafo, productor, coach, director, actor, director de cine...
 
* La evolución del ballet clásico tiene un punto de referencia obligado con Nureyev, porque consiguió darle una nueva imagen, demostrando que sigue siendo válido en el siglo xx.
 
* Una personalidad sin límites: Magnetismo, sensualidad, técnica, inteligencia, saber teatral, investigación, revolucionario, tradición, creador, estrella, talento felino, pasión, espíritu... y todo lo que queramos alargamos para definir a una personalidad tan rica y compleja.
 
* Tardaremos tiempo en damos cuenta y en recopilar todo lo que Nureyev nos ha legado porque, su trabajo y su arte han quedado desperdigados en todos los rincones del mundo pero, su espíritu permanecerá para siempre.
 
* Bailó por primera vez en España en Junio de 1968 en el marco de los Jardines del Generalife de Granada.
 
No sé cómo decirle adiós, pero tengo la impresión que Nureyev nació en un tren y su vida transcurrió en él siendo los railes la libertad y su punto de destino la Danza. " El rey ha muerto, viva el rey".


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Biografía Rudolf Nureyev


Rudolf Nureyev


17 de marzo de 1938 - 6 de enero de 1993.



Nombrado por muchos críticos como el mejor bailarín del siglo XX, y posiblemente el mejor que jamás ha existido.




Bailarín nacido en Rusia, nombrado por muchos críticos como el mejor bailarín del siglo XX, y posiblemente el mejor que jamás ha existido. Nació en un tren cerca de Irkutsk, mientras su madre realizaba un viaje desde Sillería a Vladivostok, donde su padre, un comisario del Ejército Rojo de origen tártaro, estaba destinado. Creció en un pueblo cerca de Ufá, en la República de Bashkortostán. De niño fue alentado a bailar en danzas folclóricas bashkirias, siendo un bailarín precozmente destacado.

 

Debido a la interrupción de la vida cultural soviética causada por la Segunda Guerra Mundial, Nureyev no pudo comenzar sus estudios en una buena escuela de ballet hasta 1955, cuando fue enviado al Instituto Coreográfico de Vaganova, dependiente del Ballet Kirov en Leningrado. A pesar de su comienzo tardío, fue pronto reconocido como el bailarín con más talento que la escuela hubiera visto en muchos años. Su temperamento extremamente difícil, sin embargo, ya era evidente. Al cabo de dos años Nureyev ya era uno de los bailarines rusos más conocidos, en un país donde el ballet era venerado y donde se convertía a los bailarines en héroes nacionales. Poco después ya gozaba del privilegio excepcional de viajar fuera de la Unión Soviética, cuando bailó en Viena en el Festival Internacional de la Juventud. No mucho después, debido a su conducta, no se le volvió a permitir viajar al extranjero, limitando sus actuaciones a giras por las provincias rusas.


En 1961 su vida cambió. El principal bailarín de Kirov, Konstantin Sergeyev, sufrió un accidente y Nureyev fue elegido para sustituirle en París. Allí, su actuación impresionó a la audiencia y la crítica. Pero Nureyev rompió las reglas en cuanto a asociarse con extranjeros. Al darse cuenta de que probablemente no se le volvería a permitir viajar al extranjero después de esta ocasión, el 17 de junio  en el aeropuerto de París, decide no volver a su país y refugiarse en Occidente, tras lo que nunca volvió a pisar suelo ruso.


Una semana más tarde, Nureyev había sido contratado por el Grand Ballet du Marquis de Cuevas y se encontraba actuando en "La bella Durmiente" con Nina Vyroubova. Nureyev se convirtió en una celebridad instantáneamente en Occidente. Su dramática deserción y su talento excepcional lo convirtieron en una estrella internacional. Esto le dio el poder de decidir dónde y con quién bailar. Su deserción también le dio la libertad personal que le había sido negada en la Unión Soviética. Durante una gira en Dinamarca conoció a Erik Bruhn, un bailarín diez años mayor que él, que se convertiría en su amante, su mejor amigo y su protector durante varios años. La relación fue tormentosa debido a la promiscuidad sexual de Nureyev, pero la pareja se mantuvo unida.

 

Al mismo tiempo, Nureyev conoció a Margot Fonteyn, la principal bailarina británica de su época, con la que formó una relación profesional y de amistad. Ella lo introdujo en el Royal Ballet de Londres, que se convertiría en su base principal durante el resto de su carrera artística.

 

Nureyev fue inmediatamente solicitado por cineastas, y en 1962 hizo su debut cinematográfico en una versión de Les Sylphides (Las Sílfides). En 1976 representó a Rodolfo Valentino en la película de Ken Russsell, pero Nureyev no tenía ni el talento ni el temperamento para dedicarse al cine. Comenzó con danza moderna en el ballet nacional de Holanda en 1968 y en 1972, Robert Helpmann lo invitó a una gira por Australia con su propia producción de Don Quijote, su debut como director.

 

Durante los años 1970, Nureyev hizo aparición en varios largometrajes y viajó por los Estados Unidos en una reposición del musical de Broadway "El rey y yo". Se considera que su aparición en el programa The Muppet Show (Los Teleñecos), entonces en apuros, impulsó al programa que se convertiría en un éxito internacional. En 1983, fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, donde además de director también continuó bailando. A pesar de su avanzada enfermedad hacia el final de su cargo, trabajó incansablemente produciendo algunas de las obras coreográficas más revolucionarias de su época. El talento y encanto de Nureyev hizo que fuera perdonado muchas veces, pero la fama no mejoró su temperamento. Era notablemente impulsivo, temperamental, poco fiable y grosero con quienes trabajaba. Entre quienes frecuentaba se encuentran Jacqueline Kennedy Onassis, Mick Jagger y Andy Warhol y tenía poco tiempo para el resto. Al final de los años 1970, ya pasados los 40, estos altibajos de carácter se acentuaron, probablemente al darse cuenta del declive de sus fuerzas físicas.

 

Cuando el SIDA apareció en Francia alrededor de 1982, Nureyev, al igual que muchos otros homosexuales franceses, ignoró la seriedad de la enfermedad. Supuestamente contrajo VIH durante el comienzo de los años 1980. Durante varios años simplemente negó que tuviese ningún problema con su salud: Cuando, alrededor de 1990, su enfermedad era evidente, lo achacó a otros problemas de salud y se negó a aceptar los tratamientos entonces disponibles.


En 1982 consiguió la nacionalidad austriaca, y desde 1983 hasta 1989 fue director artístico del Ballet de la Ópera de París. En el mismo año, dejó su cargo de Directeur y permaneció unido a la Opéra en calidad de coreógrafo principal. Francia lo distinguió con los rangos de Chevalier de la Legion d’Honneur (1988) y Commandeur des Arts et des Lettres (1992). En su última aparición, en 1992 en el Palais Garnier de París, Nureyev recibió una emocional ovación del público.

 

Falleció en París el 6 de enero de 1993 víctima del SIDA. En su entierro y bajo acordes musicales de Bach y Chaikovsky, Ninel Kurgapkina, su pareja en los tiempos en que ambos actuaban en el ballet Kírov de Leningrado, recitó versos de Puskhin, Byron y Goethe. El féretro fue depositado en el cementerio de Sainte-Genevieve-des-Bois, sede donde reposan numerosas personalidades rusas que murieron en París.  Fuente: http://es.wikipedia.org



Cronología de la obra coreográfica de Nureyev

  1. 1963: Royal Ballet de Londres
  2. 1974: Ballet de la Opéra de París Raymonda (A. Glazunov)
  3. 1964: Royal Ballet de Londres
  4. 1965: Australian Ballet
  5. 1972: Ballet de la Opera de Zurich
  6. 1978: American Ballet Theatre
  7. 1983: Ballet de la Opéra de París - Ballet de la Opera de Viena El lago de los cisnes (P. I. Chaikovski)
  8. 1964: Ballet de la Opera de Viena
  9. 1984: Ballet de la Opéra de París
  10. 1990: Ballet del Teatro Alla Scala de Milán La bella durmiente del bosque (P. I. Chaikovski)
  11. 1966: Ballet del Teatro Alla Scala de Milán
  12. 1972: Ballet Nacional de Canadá
  13. 1975: London Festival Ballet
  14. 1980: Ballet d ela Opera de Viena
  15. 1989: Ballet de la Opéra de París
  16. 1992: Ballet de la Staatsoper de Berlín  Don Quijote (L Minkus)
  17. 1966: Ballet de la Opera de Viena
  18. 1970: Australian Ballet
  19. 1977: Ballet de la Opera de Zurich
  20. 1981: Ballet de la Opéra de París
  21. 1985: Central Ballet de Pekín y Matsuyama Ballet de Tokio
  22. 1987: Ballet del Teatro Alla Scala de Milán
  23. 1994: Ballet Real de Suecia Tancredo (H. W. Hanze)
  24. 1966: Ballet de la Opera de Viena El cascanueces (P. I. Chaikovski)
  25. 1967: Ballet Real de Suecia
  26. 1968: Royal Ballet de Londres
  27. 1969: Ballet del Teatro Alla Scala de Milán
  28. 1971: Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires
  29. 1979: Ballet de la Staatsoper de Berlín
  30. 1985: Ballet de la Opéra de París
  31. 1984: Ballet de la Opera Nacional de Finlandia Romeo y Julieta (S. Prokofiev)
  32. 1977: London Festival Ballet
  33. 1980: Ballet del Teatro Alla Scala de Milán
  34. 1984: Ballet de la Opéra de París La tempestad (P. I. Chaikovski)
  35. 1982: Royal Ballet de Londres
  36. 1984: Ballet de la Opéra de París Bach Suite (J. S. Bach)
  37. 1984: En colaboración con Francine Lancelot Washington Square (Ch. Ives)
  38. 1985: Ballet de la Opéra de París La cenicienta (S. Prokofiev)
  39. 1986: Ballet de la Opéra de París
  40. 1991: Ballet del Teatro San Carlo de Nápoles La bayadera (versión en 3 actos) (L. Minkus)
  41. 1992: Ballet de la Opéra de París



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