Biografías de Antonio Gades y Antonio Ruiz





Fuente: Diccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco.

Edit. Cinterco


Nombre artístico de Antonio Esteve Ródenas, por iniciativa de Pilar López. Nació en Elda (Alicante), en 1936.
Vivió desde muy joven en Madrid y alternó diversos trabajos con su afición al toreo, actuando en novilladas económicas. Discípulo de La Palitos y de Pilar López, en cuya compañía ingresó a mediados de los años cincuenta, después de actuar en algunas salas de fiestas españolas. Permaneció junto a Pilar López, como primer bailarín, hasta 1961, recorriendo en numerosas giras los principales teatros del mundo. Formó seguidamente su propio elenco, tras intervenir como actor en la obra teatral "El Hospital de los locos", de Alfredo Mañas, y en la película cinematográfica "Salomón y la reina de Saba", al lado de Gina Lollobrígida. Seguidamente, con Carmen Amaya, interpreta la película "Los Tarantos".
En 1962 trabaja en Roma como coreógrafo e intérprete de "El bolero de Ravel", de una antología de ballet y de una versión de Carmen. A continuación ingresa como primer bailarín en el elenco del Scala de Milán. Reaparece en Madrid, en 1964, en el tablao "El Corral de la Morería", con Curra Jiménez, Feliz Ordóñez, José de la Peña, Emilio de Diego y Calderas de Salamanca. Este mismo año se casa con la tonadillera y actriz Marujita Díaz, y actúa en el Pabellón de España en la Feria Mundial de Nueva York y en Hollywood, imponiéndose, el entonces ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne, la Medalla al Mérito Turístico. ANTONIO GADES




También actúa en Theater of Spanish Pavillón neoyorquino, en el Coven Garden de Londres y en diversos escenarios de Argentina y Chile, llevando en su grupo a Curra Jiménez, María Antonia, Josefa Arcos, Felix Ordóñez, José de la Peña, José Salazar, Tomás de Huelva, Emilio de Diego, Marote y Paco de Antequera. Vuelve a actuar en Madrid, en la sala de fiesta Florida Park, en 1965, y estrena la tragicomedia musical Don Juan de Alfredo Mañas y Antonio García Abril, para a continuación intervenir en un espectáculo celebrado en el Symphony Wald de Washington, ante el presidente norteamericano Johnson, y reaparece en Buenos Aires, otorgándosele la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes madrileño. Durante los primeros meses de 1966, actúa en varios piases de América, y de nuevo en España realiza una gira por distintas provincias, entre ellas Galicia, León y Sevilla; reaparece en Florida Park, en Madrid, y rueda la versión cinematográfica de "El Amor Brujo", de Rovira Belera, y se le conceden los premios Vicente Escudero y Carmen Amaya. A lo largo de 1967, actúa en localidades turísticas españolas y comienza su periodo por distintos continentes al frente de su ballet, obteniendo en París, donde baila en el Teatro de Variedades, el premio de la crítica al mejor espectáculo de la temporada 1968-69.

Rafael Alberti le dedica un poema en 1969, y lleva a cabo una serie de funciones en el Teatro Moratín de Barcelona, incorporando a su compañía al cantor El Lebrijano. En 1970, presenta en el Teatro de La Zarzuela de Madrid su espectáculo, llevando como pareja a Cristina Hoyos y ganando el Premio Nacional de Teatro al mejor ballet; también reaparece en Italia, en el Coliseo Malisso, dentro del Festival Internacional de Spoleto. En su recorrido por los países europeos, actúa en Finlandia, en 1972, para volver de nuevo a América. A su regreso, en 1973, interpreta la película de Jaime Camino titulada "Noche en los jardines de España". Durante el II Festival Internacional de Danza de Madrid, presenta en el Teatro de La Zarzuela, su versión de Bodas de Sangre, y en 1975, después de otra gira por América y Europa, anuncia su retirada.

En 1979 es nombrado director del Ballet Nacional, siendo destituido en 1980.

Con dirección de Carlos Saura interpreta las películas "El amor brujo" y "Carmen", que obtienen varios premios internacionales, y vuelve a formar su ballet, con Cristina Hoyos, Luisa Aranda, José Antonio, El Güito, Emilio de Diego, Antonio Solera, José Mercé y Gómez de Jerez, actuando en el Festival Internacional de Danza, en la Sala Olimpia de Madrid, en 1981, reanudando sus giras por España y el extranjero, y participando en los principales festivales internacionales, destacando en esta segunda parte de su vida artística su reaparición en Nueva York, en el City Center, y sus recientes representaciones de "Carmen", en Japón, Rusia, Alemania, Checoslovaquia, en el Festival de Spoleto, en 1984, donde el IV Festival Flamenco, correspondiente a 1983; en Madrid, en el Teatro Monumental, en 1984; y en Sevilla dentro del V Festival de Itálica, en 1986. Otras películas interpretadas por Antonio Gades, son "Con el viento solano" y "El último encuentro", y además de los ya reseñados también le han sido concedidos los siguientes premios: Premio Nacional de Teatro a la mejor interpretación coreográfica de 1979, premio al mejor espectáculo de Buenos Aires en 1974, premio de la Sociedad General de Autores de 1982, y Premio Nacional de Bellas Artes de 1983. La personalidad artística de Antonio Gades ha merecido la atención continua de críticos, e insertamos seguidamente una selección de juicios sobre su arte:

Edgar Neville: "A Gades le conocimos desde que era un niño, discípulo predilecto de Pilar, le contemplamos dar clase, serio, reconcentrado, buscando la difícil perfección. Le vimos en sus primeros solos, en sus pas à deux, y no era de adivinos darse cuenta de que estábamos ante una figura de nuestro baile. Así es que cuando le vimos independizarse y formar espectáculo estuvimos seguros de que le esperaba el éxito. Gades es un bailarín de escuela de muchos recursos y con unas facultades extraordinarias para bailar el flamenco que hoy se prefiere por esos mundos, un flamenco con facultades de bailarín de ballet clásico. Su éxito nos parece natural, y creemos que su espectáculo será acogido triunfalmente allá donde se presente. Es un estilista, sus coreografías, por lo pronto, son suyas, y su estupenda pareja, bailaora flamenca de gran pureza, no hace sino subrayar aún más ese depurado modo de ver el baile andaluz, en el que la actitud es a veces la protagonista por encima del juego de pies. Gades tiene la visión de mantener ese alto nivel coreográfico, de echarle, si se quiere, literatura al baile es preciso esa nota, ese capítulo para variar de la monotonía de lo perfecto y de lo conocido".

Alfredo Mañas: "Cuando sale a la luz, cuando se presenta en público, Antonio Gades provoca una especie de conmoción, un alboroto. Su baile tiene la rara virtud de poner a todo el mundo de acuerdo: intelectuales, pintores, artistas, gitanos, bailaores de tablao y escenarios consideran su aparición como el acontecimiento más importa del baile español en los últimos tiempos... Su verdadera biografía la está contando en ese baile donde conviven, en mágico equilibrio, el corazón y la inteligencia, la pasión sin limites del flamenco con el rigor geométrico de la danza clásica, el gesto de ave de rapiña al levantar los brazos con ese giro al relentti lleno de delicadeza y el desplante final lleno de orgullo con la posterior humildad popular".

Álvaro Horcas: " Gades despertó en mi, de niño, mi amor por la danza; él ha sido mi inspiración y mi lucha durante mis primeros años. Sólo pude conocerlo en persona durante una actuación de la Bienal de Sevilla del 89, donde presentó "Ensayo de Carmen". Verlo era comprender todo lo que había observado a través de sus películas, verlo era entender su cátedra magistral en aquella representación. Fue su última intervención, después se retiró de nuevo durante varios años, hasta 1998, que reaparece con un espectáculo nuevo y siguiendo la línea anterior, "Fuente Ovejuna". Aunque la critica no ha sido muy buena con él, su última obra presenta la madurez de una bailarín, exponente principal en el arte español de la danza actual. Sus enseñanzas han de tenerse en cuenta por todos y cada uno de los profesionales: disciplina, sacrificio, lucha continua, preparación técnica clásica, escénica y teatral... " 



ANTONIO  Nombre artístico de Antonio Ruiz Soler.Sevilla, 1921. Bailarín y bailaor. A los seis años empieza su aprendizaje en la academia del Maestro Realito, que le inició especialmente en los bailes de palillos.


Destaca como niño prodigio y al año siguiente le asignan de pareja a una niña de sus mismas características, la que más tarde se consolidaría como su pareja estable de baile bajo el nombre de Rosario. El maestro les lleva a bailar en fiestas y teatros donde actúan profesionales. La primera actuación de este tipo fue en 1928, en el Teatro Duque de Sevilla, a los siete años. Por este mismo año bailó en el Pasaje de Oriente, en una fiesta que se daba en honor del infante D. Carlos, y también dentro del mismo año efectúa su primera salida al extranjero, bailando en la Feria Internacional de Lieja (Bruselas). En 1929 bailó ante los reyes de España Alfonso XIII y Victoria Eugenia, cuando fueron a presidir la Exposición Mundial de Sevilla. Alternando con las actuaciones teatrales, baila en los cafés concierto, en fiestas privadas y en fiestas tradicionales andaluzas como en las Cruces de Mayo. Es la primera etapa infantil sevillana, en la cual termina de formarse con los maestros de baile Otero, Pericet y se especializa en flamenco con el maestro Frasquillo. Enseguida empieza a trabajar fuera de Sevilla, por el resto de Andalucía, otras provincias y Madrid, donde les llaman Los Chavalillos Sevillanos. 1937, es fecha clave para la futura consagración de Antonio; están actuando en Barcelona y Francia, cuando el empresario de variedades Marquesi contrata a la pareja para ir a América, donde entre éste y otros nuevos compromisos, permanecerán doce años. La primera actuación es en Argentina, en 1937, en el Teatro Maravillas de Buenos Aires, con el espectáculo Las maravillas del Maravillas. De Argentina pasan a Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Cuba y Méjico. En un ínterin vuelven a Argentina, para actuar en el Teatro Espléndido y en el Teatro Ateneo de Buenos Aires, donde dan el primer Concierto de Danza. Rematan la gira sudamericana en Brasil, en 1939, y son contratados para la Sala de Fiestas del Waldorf-Astoria de Nueva York. Con ello se les abren las puertas de Norteamérica. Permanecen allí siete años alternando temporadas largas en esta sala con viajes a Hollywood, donde participan en varios filmes.



En 1943, de vuelta a Nueva York, se presentan en el Teatro Carnegie Hall, con un grupo algo másnumeroso y Antonio escenifica el Corpus Christi en Sevilla, de Albéniz. Durante los años 1944 a 1946, las actuaciones se extienden por todo el país. Antonio y Rosario, impuesto por necesidades de traducción al inglés. Van a Méjico, donde estrenará, en el Teatro Bellas Artes, el famoso Zapateado de Sarasate.
Coreografía maestra de baile individual, pieza de gran éxito que quedará incorporada establemente a su repertorio. Esto es en 1946. Sigue por Cuba, Uruguay, Perú, Chile y, en 1948, actúa por segunda vez en la Argentina, en los Teatros Municipal y Colón de Buenos Aires. Es justo diez años después de su primera actuación allí y la crítica compara y reseña ya la madurez de su baile y su concepto intelectual coreográfico. En estos doce años de permanencia en América la labor coreográfica y representativa de esta pareja es extensísima. Además del Zapateado, la jota "Viva Navarra" de Larrega, y el "Zorongo Gitano", son dos piezas fundamentales en su carrera. De Granados tienen una selección de Goyescas y las Danzas Número IX y VII (Valenciana), de Turina, el Sacromonte, la Malagueña y Sevilla de Albéniz. El Café de Chinitas, con letras de García Lorca. De danzas de escuela: Seguidillas Manchegas, Panaderos, Bolero, Sevillanas y Fandangos de Huelva. Llevan también selecciones del El Amor Brujo y del Sombrero de Tres Picos, de M. De Falla, sin haberlo resuelto todavía en forma de ballet. Y por último el testimonio de la inspiración americana y caribeña en los bailes "El manisero" y "Jarana Yucateca.


1949: Otra sacudidaida ascendente en la carrera de Antonio, la Vuelta a España y por extensión a Europa. Tienen cierta dificultad para actuar, pero el empresario Lasarreta les contrata para hacerlo en Madrid.
El 27 de enero de 1949, debutan en el Teatro Fontalba, encabezando el programa con sus dos nombres, aunque el título de Los Chavalillos Sevillanos. Tiene un gran éxito de público y crítica, con una estancia imprevista de casi dos meses. Pasan a Sevilla y en semana santa se presentan en el teatro San Fernando. El éxito es rotundo en esta ciudad. Salen por primera vez a Europa, en una gira que se inicia en primavera, en el Teatro de Champs Elysées de París. Continúan por Italia, Suiza, Dinamarca, Suecia, Inglaterra, Bélgica, Escocia en los Festivales de Edimburgo en 1949 y en el Festival Internacional de Holanda. Pasan a Israel y vuelven a recorrerse Europa por segunda vez: teatros Palais Chaillot, la Pérgola, Cambridge. Vuelo a Tánger. Son requeridos para bailar en fiestas de hombres de estado: en España, Francia, en Egipto, Faruk. Tres años de gira sin descanso, siempre triunfantes.
1952 será para Antonio un año marcado por dos acontecimientos decisivos y otros dos si no tanto, por lo menos muy importantes en su carrera artística. Primero: la pareja Rosario y Antonio, después de haber trabajado juntos durante veintidós años, se separan definitivamente como consecuencia de desavenencias anteriores. Termina una etapa espacialísima de arte joven, fresco y gran actividad creadora. A las coreografías reseñadas de su estancia en América, se añaden otras nuevas paseadas por Europa, que forman en su conjunto el bloque impresionante de creación de la pareja. Aumentan el repertorio de Albéniz con las siguientes piezas de la suite Ibérica: Granada, Triana, Puerta de Tierra, El Puerto, Asturias y Navarra. De Granados "El Fandango de Candil" y las Danzas V, X y XI (Sortilegio de los collares) De Turina "El Zapateado". De Halffter, "Las Cigarreras"; Selección del Capricho Español de Rimsky-Korsakof. García Lorca adquiere ya una dimensión especial dentro del repertorio de Antonio, que se acusará a lo largo de los años. Aquí se reseñan: "Debajo de la Hoja", Anda Jaleo" y "Los Cuatro Muleros".


Se les ve actuar en danzas americanas que bien pudieran haber sido creadas allí: "Huayno", danza de la provincia de Cuzco con dos secuencias, a) Choclo frutero, b) Danza incaica y Carnavalito. Nuevas versiones de bailes de palillos como el Bolero Robado, Boleras de medio paso, Malagueñas boleras. En flamenco: tanguillo, alegrías, farruca, tango de Cádiz, Tarantos, serranas, siguiriyas gitanas, soleares, caracoles, fandangos por verdiales, y hay que reseñar de una manera especial la caña, creación que perfeccionará a lo largo de los años, para llegar a ser uno de los números más perfectos conjuntados. Monta también el inicio de lo que será más tarde un ballet. Ahora solamente son dos Sonatas de P. Antonio Soler, la número 5 en Re mayor y la 11 en Sol menor, por ahora en coreografía individual. Rota la pareja, Antonio en este mismo año saca adelante el proyecto de crear una gran compañía. Empieza a madurarlo en solitario en Sevilla y le da forma en Madrid en los estudios de baile de la calle Montera. Tercer acontecimiento de este mismo año es la creación del baile el martinete, estilo flamenco que hasta entonces sólo estaba reservado al cante. Lo interpreta en la película "Duende y misterio del flamenco". Por último, como reconocimiento mundial de Antonio y de la danza española, está el hecho de que Leónidas Massine le propone bailar como primera figura en su coreografía de "El sombrero de Tres Picos" en el Teatro de la Scala de Milán, santuario de la danza reservado a muy pocos. Se hará realidad el año siguiente junto al Capricho Español de Rimsky-Korsakof.
El otoño de 1953, está marcado por la presentación al público de la primera Compañía de Ballet de Antonio y el consiguiente estreno de las nuevas obras que lo componen. Quizá sea para él, el año que más valore dentro de su carrera artística. Se presenta el 20 de Julio de 1953, en el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, con estreno también de escenario: los Jardines del Generalife. Nombre de la compañía: Antonio Ballet Español. Lo componen treinta y cinco bailarines, con Rosita Segovia como primera figura femenina. Es un ballet bien presentado, disciplinado y sin fallos técnicos que obtiene un éxito rotundo. Como consecuencia, ya desde ahora este Festival incluirá habitualmente una parte de baile español, que en la mayoría de los años estará representado por la compañía de Antonio. Bien es verdad que él responderá a esta distinción creando nuevos ballets para tal acontecimiento. Las obras que estrena son: "Llanto por Manuel de Falla", de Vicente Asensio. Es un montaje en atención a Granada y su músico más genuino. Presenta también "Allegro de Conciertos" de Granados, y piezas flamencas como las alegrías y fandangos por verdiales en versión nueva. También agrupa otra serie de piezas del mismo estilo en "Serranas de Vejer" de García Soler. Pero las dos obras más destacadas del estreno son la Suite de Sonatas de P. Antonio Soler, de las que ya tenía un antecedente en el repertorio de sus bailes con Rosario donde las bailaba él sólo. Ahora son ocho sonatas realizadas por toda la compañía en distintos cuadros. Tiene escenografía de gran espectáculo de la que incluso forman parte alabarderos, infantas y otros personajes palaciegos que no bailan, son figuras decorativas. Otro estreno es la "Suite de danzas vascas", con música tradicional y danzas tan populares como el "Aurresku", "Espatadanza" y "Arín Arín". Por último el ballet "El Segoviano Esquivo" de Matilde Salvador, con un argumento que da forma a bailes castellanos. A partir de estreno en Granada, Antonio va al teatro Español de Madrid y desde allí ya es una gira constante e imparable por ciudades españolas, otras de Europa, América e incluso África, como el Cairo y Johannesburgo. Salta continuamente de un lugar a otro con un sin número de actuaciones. De ellas tiene en común el éxito obtenido, por ejemplo cuando debuta su compañía en el Teatro Empire de París, le sacan a hombros. En el Teatro Stoll de Londres se gana a un público que mira con reserva al nuevo coreógrafo. Son estas dos capitales europeas los puntos más visitados por él y donde más estrena, lo mismo que en América el punto de referencia artística siempre es Bueno Aires. Allí, en 1954, estrena una serie de danzas: "Almería" de Albéniz, "Andaluza" de Falla. "Danzas fantásticas" de Turina y renueva la famosa jota "Viva Navarra". 
1955 es un año de estrenos importantes en Londres. En el Teatro Palace, la "Rondeña" y el "Albaicín" de Albéniz, con formas modernas de escenografía y baile. Pero el estreno más señalado es el "Amor Brujo" de Falla, en el Teatro Sevilla, ballet que le consagra como coreógrafo y donde según la crítica se compenetra con el espíritu mismo de Falla. Es obra de gran éxito que pasa directamente al Teatro de Champs Elyseés de París y luego a la Scala de Milán durante un mes, además de dos funciones en el Picolo Scala donde se oyó contar flamenco por primera vez. Ni que decir tiene que aumenta el número de bailarines en la compañía por exigencia de nuevos montajes. El Festival Internacional de Música y Danza de Granada es, como se apuntó antes, el escenario de presentación de nuevas obras de Antonio.
En 1956 se estrena en este festival: "Fantasía galaica", ballet de Ernesto Halffter, basado en una leyenda gallega sobre la Santa Compaña, con temas de bailes populares como la muñeira. "Paso a cuatro " de Pablo Sorozábal, son seis danzas inspiradas en melodías de compositores del siglo XVIII y "Sonatina", obra basada en la poesía de Rubén Darío "La princesa está triste". "El Polo" de Albéniz, "Cerca del Guadalquivir", ballet flamenco sobre el poema de García Lorca, "Prendimiento de Antonio el Camborio".
1957 es una fecha señera para la historia de la danza española por la actuación de Antonio en la Ópera de Viena.
1958 realiza la coreografía del ballet más interesante de cuantos ha hecho, "El sombrero de Tres Picos" de Falla. Las versiones anteriores, incluso la de Massine, quedan chicas al lado de ésta, con unos figurines de Muntañola que no desdicen en nada de los de Picasso. "La Farruca del Molinero" es un acierto de coreografía e interpretación. Rosita Segovia contribuye con su buen hacer danza-actriz al éxito general de este ballet. Siguen otras coreografías.
En 1960 en el Teatro Liceo de Barcelona estrena más obras de Albéniz y "Jugando al toro" de E. Halffter. Es esta una época de evolución en el concepto creativo de Antonio. Busca temas simbólicos de contenido recargado como sucede en la obra citada y en "Eterna Castilla", aunque los decorados sean estilizados, el baile no lo es.
En 1962 es el reencuentro con Rosario, Antonio la presenta como artista invitada dentro de su ballet, dejando que aparezca sola en el escenario bajo una luz central. Vuelve a bailar aquellas danzas sencillas, encantadoras, que no han pasado de moda y que el público acoge con gran entusiasmo; en Madrid tiene que repetir el zorongo tres veces. También bailan dentro de la estampa flamenca "La Taberna del Toro" que Antonio estrenó en el Teatro Palace de Londres seis años antes.
En 1964, vuelve a reunirse la pareja por última vez, para hacer una tourneé con etapas en España en Inglaterra, en los Teatros ópera House y Royal Druy Lane de Londres; van a Rusia por primera vez y actúan en Leningrado, Kiev y Moscú, donde triunfaron como en el resto de los países; Siguen por Estados Unidos y Sudamérica, donde, en Chile, Rosario termina con el compromiso.
En 1965, Antonio cambia el nombre de su compañía llamándola desde ahora Antonio y sus Ballets de Madrid. Bao este nombre o con el anterior y durante más de diez años toma parte muy activa en los Festivales de España del Ministerio de Información y Turismo y sigue estrenando nuevas obras como "Concierto andaluz" de J. Rodrigo, ballet en un acto y tres movimientos, donde sigue la tónica de sus últimas creaciones jugando con simbolismos en la danza. En el VII Festival de la ópera de Madrid de 1970, se consideran estreno mundial las piezas "Torre Bermeja" y "Córdoba" que dedica a Albéniz, y "Danza de la gitana" y "Primera de La Vida breve" a Falla. También la estampa colonial del siglo XIX llamada "Cubana".
En 1978 ya piensa retirarse de la vida profesional. Prepara una gira de despedida con un espectáculo al que llama Antonio y su Teatro Flamenco, formado por un grupo reducido de artistas. Comienza por Sevilla en el Teatro Nacional de Lope de Vega. Lleva una selección de flamenco en sus dos versiones, popular y teatral. El espectáculo se inicia con un preludio entre guitarristas y cantaores; sigue el mirabrás, Tarantos bailados; La Sangre derramada, carcelera; Ene l puerto, tangos de Málaga, martinete, bulerias, la caña, granadinas, resurrección de La Petenera, La casada infiel y concluye con alegrías, tanguillos de Cádiz, fandangos rocieros y se despide por sevillanas. Continua la gira y, en 1979, hace su retirada profesional como bailarín en la ciudad japonesa de Sapporo, justo cuando se cumplen sus bodas de Oro con la danza.
En Marzo de 1980, por su largo y brillante historial como bailarín y coreógrafo, es nombrado director artístico del Ballet Nacional Español del Ministerio de Cultura. El repertorio que presenta es variado con obras de otros maestros, alternando con las más famosas suyas. Después de dos años largos de actividad, el 9 de mayo de 1983 es cesado en el cargo por razones muy controvertidas en su día. Antonio deja por el momento toda actividad relacionada con la danza.
En 1987, se presta a hacer a Maria Rosa una coreografía sobre la Romería del Rocío que presenta en ese año ene l Teatro Monumental de Madrid. A lo largo de su vida, Antonio ha intervenido también en cierto número de películas, algunas veces como protagonista total, en otras actor-bailarín, otras simplemente bailarín, interpretando sus ballets y en una ocasión, solamente como coreógrafo.
Primera década de los cuarenta: "Zigfield Girl", "Sing Another Song", Hollywood Canteen" Pannamerican" en Hollywood.
Década de los 50: "Carrussell napolitano" y "Universo de noche", en Italia, En España, "José María el Tempranillo", primera parte, y "El rey de Sierra Morena", segunda parte. "Niebla y sol", "Duende y misterio del flamenco", "Todo es posible en Granada", "Noches andaluzas", "Pan, amor y Andalucía", "Luna de miel" sinfonía española" "Ley de raza" "La nueva Cenicienta", "El sombrero de Tres picos", y en 1973, "El amor Brujo".
Está en posesión d de las siguientes condecoraciones y distinciones: Cruz de Isabel la Católica (1950), Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1952), Medalla de Oro Extraordinaria Círculo de Bellas Artes (1959-60), Medalla de Honor de la Naciones Unidas (1963), Medalla de Plata al Mérito Turístico (1964), Medalla de Oro de la Real Academia Inglesa de la Danza (1962), Comendador del Mérito Civil(1964), Medalla de Oro de la Real Academia de la Danza de Suecia (1964), Medalla de la Feria Mundial de Nueva York (1964), Medalla de Oro de la Escuela de la Danza de Moscú (1966), Medalla de Oro de la Scala de Milán (1967), Placa Conmemorativa del Ministerio de Información y Turismo al Primer Bailarín Español en conmemoración del X Aniversario de su participación en Festivales de España (1967), Llave de la Ciudad de San Francisco (California), Premio Nacional de Flamenco de la Cátedra de Flamencología de Jerez (1966), Comendador de la Legón de Oro al mérito Turístico (1972), Medalla de Oro del Spanish Institute de Nueva York (1979). Primer Premio de la Academia de la Danza de París (1963). Premio Internacional de Danza Vicente Escudero, de Valladolid.(1957-58-60). Premio Nacional al mejor Ballet (1972).
Tiene una obra escrita por él, "Antonio, Mi diario en la Cárcel".
Fallece en 1997. 

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