El Nuevo Flamenco.  El antiflamenquismo


El Nuevo Flamenco.  El antiflamenquismo.


El Nuevo Flamenco 

Después de la etapa de revalorización de los estilos flamencos básicos, iniciada en los años cincuenta, con la celebración de los Concursos Nacionales de Córdoba y la creación de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces de Jerez de la Frontera, la edición de libros y la puesta en marcha de otras actividades culturales en defensa de la pureza del cante y el baile flamenco, labor que se consolida en los años sesenta y siguientes, se perciben a continuación diversos intentos de evolución y experimentalismo musicales con bases en los sones flamencos, especialmente en los festeros, mezclados con músicas foráneas de moda, como el jazz y el rock, tanto en España como en el extranjero. Una de estas primeras manifestaciones es el disco de jazz flamenco de Pedro Iturralde, aparecido a finales de los años sesenta, y la irrupción del grupo rokero Smash, cuyo trabajo y el de sus seguidores fue comentado por el crítico Ricardo Pachón, tras analizar las causas sociológicas y coyunturales que motivaron su existencia: "Como no estamos en Liverpool ni en California, Smash se planteó por primera vez en España, la necesidad de encontrar un lenguaje musical propio y se decidió a componer en tiempos flamencos... La verdad es que aquello fue demasiado para Smash. A duras penas, se sacan algunos títulos aceptables, pero convencionales... División de opiniones: los rockeros critican, los flamencos se asustan y Smash desaparece para siempre. Pero esta experiencia va a abrir un nuevo comino en la música española. Sin ese Smash son impensables Triana, Guadalquivir, Alameda, Gualberto, Lole y Manuel, Goma, Toni Soler, Turronero-Sabates, Las Grecas, Benito Moreno, Medina Azahara, Los chichos, Ketama,....




Según la teoría del citado crítico los experimentalismos de estos grupos e interpretes responden a un trasfondo de sinceridad y hondura. "Se trata en síntesis de afirmar un hecho: que el flamenco evoluciona sin dejar de ser él mismo; de afirmar que, frente a la escolástica mairenera y grupos afines, existen posibilidades de desarrollar los cantes a partir de sus estructuras formales".

Frente a estos experimentalismos en torno al flamenco, en los que se cuida al máximo los efectos comerciales por parte de las firmas discográficas, y que alcanzan el aplauso y el seguimiento de un público joven, aunque no con una continuidad patente, se alzan las voces de los aficionados cabales, de críticos y flamencólogos, que perciben en este tratamiento musical tan heterodoxo del flamenco, un inminente peligro para su pureza y conservación. Igualmente se han producido opiniones, como la de José María Esteban, que consideran los pros y los contras del experimentalismo flamenco: "En lo que respecta a las experimentaciones, creo que existe una base sólida, pero aún hay mucho trabajo por hacer.

; Ketama, grupo compuesto por gitanos descendientes de artistas famosos, como El Sordera, Habichuela y Tío Parrilla, que compone y ejecutan unas piezas musicales, creadas con la guitarra y acompañadas de percusión, laud, cajón y violín, que denominan flamenco de vanguardia; sin olvidar los recitales de El Lebrijano, junto a agrupaciones musicales marroquíes, en un intento de conjugar lo flamenco con la música y el canto árabe o andalusí, ni al dúo Dino y Adam del Monte, rumano e israelí, respectivamente, como la última aportación a un experimentalismo flamenco, que sobrepasa nuestras fronteras y que ya ha tenido sus expresiones en el violinista japonés Akira Negayama, y en grupos británicos de rock, destacando en esta incursión el disco "Fandangos in Space", obra del quintento Carmen y el cantante David Bowie, aparecido en 1972, "donde no faltan zapateados apasionados, castañuelas a gogó, plagios variados y frases tan inolvidables como "en el café de Sevilla "They Get Down al tiroteo", según su comentarista Diego A. Manrique. estos experimentalismos musicales también han sido aprovechados por grupos de teatro flamenco, incorporándolos a lagunas escenas. Ante el estado actual del experimentalismo flamenco, llamado también progresismo flamenco, flamenco moderno, nuevo flamenco, ect., entre las muchas denominaciones que se le dan, José Luis Ortiz Nuevo, ha escrito en 1983, bajo el titulo "Del rock a lo moro" el siguiente comentario, que refleja una actitud de apertura a la evolución por el experimentalismo del arte flamenco, en contrapartida a la postura de rechazo casi unánime adoptada por la mayoría de críticos, estudiosos y aficionados: "Dos cantaores flamencos de postín se abren a otras experiencias musicales, acercándose el uno a lo más remoto mientras el otro busca los sonidos nuevos. Juan Peña el Lebrijano y Camarón de la Isla son los aventurados artistas. Lo de Juan, ustedes ya lo saben, tira al monte andalusí; José Monje se enrolla con el mogollón del rock. Dos aperturas de indudable importancia, pues tienen por protagonistas a dos destacadísimos profesionales del arte flamenco contemporáneo. Y se da además la circunstancia de que ambos son gitanos desprejuiciados con el mito de la pureza y las tradiciones, interpretándolas como una acumulación de empeños que se superponen en la historia. Porque, en verdad, el cante no fue nunca ajeno a las cosas de su alrededor.- De ella tomó inspiración y datos para construir su enciclopedia musical. El folklore andaluz, por ejemplo. El flamenco, bebió en la fuente de los fandangos con largueza, los tomó sencillos, con olor a campo, y los volvió amargos, lastimeros, y monumentales también por extraordinarios creadores de portentos. Y así por sus dos siglos de historia, recogiendo de aquí y de allá aportaciones nuevas, ecos y compases de sintonizar con los ritmos hondos. Por eso lo de Juan y José no debe escandalizar a nadie...Lo importante será ver los resultados. De Juan Peña y los hermanos moros de Tetuán tenemos noticias fidedignas, y la verdad es que no han hecho más que apuntar el camino de la experiencias. Les falta aún trabajo y dedicación para que puedan ofrecer verdaderas piezas de creación conjunta. En el caso de Camarón de la isla, Tomatito y Pata Negra, la cosa sin conocerla al detalle, intuyo que puede ser de sincronía completa. Todos viven en una misma onda ambiental y su mensaje al mundo parte de semejantes actitudes estéticas. De alguna manera todo esto es también un síntoma de cambio. Una ruptura con la monotonía de los festivales. Un desafío a la ortodoxia reinante. Una aventura de la que debemos esperar frutos a la medida del talento de sus capitanes".



En cuanto al baile, al nuevo baile; es justo nombrar a Joaquín Cortés, Aida Gómez, María Pagés, La Yerbabuena", ...o incluso a Vicente Escudero o Antonio Gades, Mario Maya de nuevo; son estos últimos y otros, los creadores de una inspiración y un adelanto al experimentalismo musical del flamenco. Todo lo que tenga que venir está condicionado por la evolución propia del arte, la sociedad y el público. Ahora vemos que los puristas se equivocaban al querer retener una evolución artística; es el público y el mismo arte el que se abre paso por sí mismo.





"Luz del A

lma" Ballet Nacional de España (Ver La Danza como Arte).

Hay que recordar que hace varios años (escribe en 1975) se le ocurrió a Enrique Morente la idea de organizar un festival experimental: el hecho nunca llegaría a llevarse a la práctica, pero despertaría una conciencia que poco a poco iría dando sus frutos. Hablar de flamenco-rock, flamenco-jazz y todo eso, me parece una soberana tontería, no creo en su existencia. Lo que sí se da es el intento de enlazar varias culturas musicales para enriquecimiento mutuo, se puede hablar por tanto, de experiencias rock con claves flamencas o al revés y un sin fin de posibilidades más. No obstante, vuelvo a insistir en ello hay un largo camino a recorrer en estos aspectos y las posibilidades son mucho más extensas de lo que comúnmente se cree. Basta mencionar la experiencia del bailaor granadino Mario Maya, que terminaba uno de sus espectáculos flamencos con un fragmento de una sinfonía de Mahler. Por su parte, el guitarrista Sabicas hace algunos años grababa en Estados Unidos un disco junto a Joe Beck bajo el título Rock Encounter, que encerraba una aproximación de posibilidades entre un guitarrista de rock y otro flamenco. Los resultados dejaron bastante que desear, pero no se le puede negar la importancia que realmente poseía. También el catalán Toni Soler inicia unos estudios y graba un disco ( El gat blanc), donde saca a relucir sus experiencias. La sardana flamenca es lo más significativo de ese L.P. que n definitiva resulta un tanto frío, pero que reune valores dignos de estudio. Los grupos sevillanos Smash y Gorg realizan también sus intentos cuando la primera oleada del llamado progresismo español. No tardó mucho en irse todo al traste, y entonces otros sevillanos, Galaxia (mas tarde Flamenco) quieren seguir esos pasos aunque de un modo excesivamente comercial y poco clarificador. No obstante, el guitarrista y especialista en citar Gualberto, que formó con Smash, no ceja en su empeño, y al cabo de los años nos llega con unos discos más interesantes de estas experiencias... Gualberto es probablemente el que sigue los caminos más correctos, y ya en su disco "A la vida", al Dolor", que cuenta con la importante colaboración de Moreno, hay algunos temas como "Terraplén" o "Prisionero", que resultan concretos y positivos.


De todos modos, el sevillano, hombre infatigable, sigue buscando y experimentando; no dudo que su aportación pueda tener mucha trascendencia".A estos grupos ya citados en las teorías transcritas, hay que unir otros, entre ellos el denominado Fragua, que en los años setenta grabó un disco y se presentaba como intérprete de una tendencia equilibrada entre el flamenco y el rock; conjunto almeriense Cal y Canto; los Pata Negra, dúo formado por Raimundo y Rafael Amador Fernández, gitanos de Sevilla; José Antonio Galicia, músico y colaborador de Manolo Sanlucar, de El Camarón de la Isla y de Gualberto, en grabaciones e incluso en actuaciones en público; Manzanita, con su aflamencamiento de boleros y otras canciones de distinta índole musical; Pepe Nieto, compositor de las obras "Flamenco-yaz" y "Freephonía", estrenadas en el Palau de la Música Catalana, en 1976, quien cree que "el soul del jazz puede ser el duende del flamenco"; el grupo Los Chobos, formado por gitanos madrileños, que con un gran lanzamiento discográfico pusieron en circulación,en 1975, el llamado Sonido de Caño Roto, consistente en imprimirle una especial modulación, entre plañidera y estridente, a los estilos flamencos festeros; Romero San Juan, sevillano, innovador en cierta manera de los aires por sevillanas.


EL ANTIFLAMENQUISMO





Llámese así a la actitud contraria de una gran parte de la sociedad española frente a la práctica y degustación del arte flamenco, actitud que, aunque persiste en la actualidad en cierta medida, tuvo una gran implantación durante el siglo XIX y primera mitad del presente, por considerar al flamenco y su ambientación de los colmaos y en los cafés cantantes, algo denigrante y costumbre propia de gente de mal vivir, esta actitud, contó con el importante respaldo de destacados intelectuales y escritores, algunos de ellos primeras figuras de la llamada generación del 98, que combatieron el flamenco con gran énfasis, Carlos y Pedro Caba, en su obra "Andalucía, su comunismo y su cante jondo", escriben al respecto: "...Otro perjuicio del 98 es el juicio que España integralmente les merecía: "la españolada". Ellos llamaban españolada a los cromos abigarrados don que un Byron, un Gautier y un Merimée presentaban a España. Era la España de la pandereta. Y tanta importancia dieron a los juicios de esos turistas literatos, tanta alarma les produjo pensar que Europa podía creer que España era así, que acabaron por irritarse contra los toros y el cante jondo... Pero nada más que irritase y gesticular, en vez de desposeerse de todo empaque magistral y acercarse, humilde y franciscanamente, a aquella desnuda realidad para filiarla y estudiar sus raíces": Efectivamente, Leopoldo Alas, Pío Baroja, Azorín, incluso José Ortega y Gasset, argumentaron duramente contra el flamenco en sus escritos, sin olvidar a Armando Palacio Valdés, que escribió criticando la "particular predilección que el público tiene ahora por el llamado (no se porque) género "flamenco"; esto es, por la pintura de las costumbres de los chulos y manolas, o sea del genuino populacho español".


"Para mí, esto no significa más que una cosa: es el rumor de la corriente realista, que, al contrario lo que ha sucedido hasta ahora en las demás evoluciones, principia por arrastrar al vulgo antes que a los literatos." A estos nombres famosos de las letras que arremetieron contra el flamenco, sin intentar profundizar n sus valores espirituales y humanos, hay que añadir el de Eugenio Noel, que en su antiflamenquismo a ultranza, tituló uno de sus libros, aparecido en 1919: "Señoritos, chulos, fenómenos gitanos y flamencos, y otro anterior: Escenas y andanzas de la campaña antiflamenca". Este autor, en su apasionado derrotismo, llega a decir: "Viendo bailar a esta mujer se concibe que España lleve seis siglos de retraso a los demás pueblos de su civilización": el antiflamenquismo de los intelectuales del 98, perjudicó indudablemente al flamenco proporcionando una nefasta fama, que influyó bastante en la sociedad de la época, hasta que otros intelectuales, músicos y poetas posteriores, encabezados por Manuel de Falla y Federico García Lorca, iniciaron una labor importantísima en pro de su reconocimiento y revalorización.

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